Vientos de Libertad consiguió renovar su convenio con el Municipio y sostenerá su dispositivo barrial en La Movediza, después de haber atravesado un intento de cierre por parte del Estado nacional. La continuidad llega con una advertencia que sus referentes pusieron sobre la mesa: dicen que creció la demanda vinculada a consumos problemáticos y que también observan una mayor venta de drogas en los barrios.
La situación fue planteada por integrantes de la organización en diálogo con El Eco de Tandil. El dato central no es solamente administrativo. Cuando un espacio territorial que acompaña a personas y familias frente a consumos problemáticos queda en riesgo, la discusión deja de ser sobre una firma y pasa a ser sobre quién sostiene una puerta abierta en el barrio.
El centro barrial de La Movediza había quedado bajo amenaza de cierre luego de la decisión del Estado nacional de discontinuar su respaldo. Ahora, la renovación del acuerdo con el Municipio permite que el dispositivo continúe funcionando. La organización, sin embargo, advirtió que esa continuidad convive con un escenario más exigente: más personas que requieren acompañamiento y una preocupación creciente por la circulación de drogas.
Para Tandil, el tema no queda encerrado en una institución ni en un expediente. Los consumos problemáticos atraviesan familias, escuelas, vínculos y barrios enteros. También obligan a mirar algo incómodo: la asistencia llega cuando el problema ya está a la vista, pero la prevención, el acompañamiento sostenido y la presencia estatal necesitan llegar antes y mantenerse en el tiempo.
La renovación del convenio evita, por ahora, que se cierre un espacio de atención comunitaria. Pero la alerta de Vientos de Libertad abre otra pregunta: si la demanda crece y las organizaciones territoriales detectan más venta de drogas, ¿alcanza con garantizar la continuidad o hace falta ampliar las respuestas en los barrios?
La renovación del convenio evita, por ahora, que se cierre un espacio de atención comunitaria





