Las sierras, las calles y las historias de Tandil podrían dejar de ser solo paisaje para convertirse en trabajo audiovisual. El Ejecutivo municipal elevó al Honorable Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para promover y fortalecer la producción audiovisual local, una actividad que cruza cultura, formación, tecnología, empleo y turismo.
La propuesta plantea crear el Consejo Municipal Audiovisual Tandil, identificado como CMAT. El organismo tendría la misión de acompañar proyectos de cine, televisión, plataformas digitales, video, animación y otras producciones realizadas con lenguaje audiovisual. Antes de que eso ocurra, el proyecto deberá pasar por el análisis y tratamiento del Concejo Deliberante.
El punto que cambia la conversación es que la iniciativa no se limita a una declaración de interés cultural. Incluye la posibilidad de desarrollar mecanismos de fomento y financiamiento: subsidios, becas, programas de apoyo, inversiones, aportes, coproducciones, financiamiento colectivo y patrocinio. Las herramientas concretas, sus requisitos y su implementación deberán definirse después mediante la normativa municipal correspondiente.
El Consejo estaría integrado por dos representantes del Departamento Ejecutivo, uno de la Secretaría de Desarrollo Productivo y otro de la Subsecretaría de Cultura y Educación. También tendría dos representantes titulares y un suplente del sector audiovisual tandilense, además de un representante del Consejo Provincial de la Producción Audiovisual Bonaerense por la Región Sierras y Atlántico Sur. Todos los cargos serían ad honorem, y uno de los representantes municipales ocuparía la dirección ejecutiva.
Tandil llega a esta discusión con activos que no sobran: la formación que aporta la Facultad de Arte de la Unicen, un sector tecnológico en desarrollo y locaciones naturales y urbanas que pueden servir para producciones de escalas muy distintas. Detrás de una filmación no hay solamente cámara y elenco: también hay técnicos, artistas, transporte, alojamiento, gastronomía, servicios y circulación económica local.
El proyecto toma impulso en un escenario de reducción de recursos para el fomento cultural y audiovisual. La apuesta es que la ciudad pueda construir herramientas propias para sostener a sus realizadores y atraer nuevas producciones. La pregunta que queda sobre la mesa no es si Tandil tiene paisajes para filmar: los tiene. El debate será si logra convertir ese potencial en una política estable, con reglas claras y oportunidades reales para quienes producen desde acá.
El proyecto toma impulso en un escenario de reducción de recursos para el fomento cultural y audiovisual





