El descenso de Santamarina del Torneo Federal abrió una crisis que excede largamente lo deportivo. A poco más de un mes de la pérdida de categoría, el club atraviesa un escenario marcado por reclamos económicos, salida de jugadores y trabajadores, y una expectativa central: la convocatoria a Asamblea para renovar autoridades.
La información difundida sobre la situación institucional señala que entrenadores, integrantes de cuerpos técnicos y futbolistas tendrían pagos pendientes. Entre los nombres mencionados aparecen los de Duilio Botella, Luis Murúa, Matías Tatangelo y Nicolás Serantes, todos con pasos por el plantel federal durante 2026. También trascendió el reclamo del jugador Diego Sosa, quien afirmó que la institución mantenía una deuda con él.
El impacto, según el panorama expuesto, no se limita al primer equipo. En baby fútbol e inferiores se registró una disminución de deportistas durante el último año, mientras que profesores y entrenadores habrían dejado sus cargos en medio de reclamos por salarios. Para un club cuya identidad también se construye en el Predio Centenario y en la formación de chicos y chicas, esa pérdida de continuidad es una alarma que no se resuelve solamente con un cambio de resultado.
Otro punto que genera malestar entre socios e hinchas es el funcionamiento de La Tienda de Ramón, tradicional espacio para pagar la cuota social y comprar indumentaria oficial. Su apertura irregular fue leída por parte de la comunidad aurinegra como un síntoma de desorden en el vínculo cotidiano entre el club y quienes lo sostienen.
La discusión de fondo pasa ahora por la información disponible. Socios e hinchas esperan los balances pendientes para conocer el estado económico de la institución y el alcance de las obligaciones que arrastra el club. También aguardan el llamado a Asamblea, que debería comunicarse en noviembre y realizarse en diciembre, cuando finaliza el mandato de Diego Puissant. La próxima conducción tendrá por delante una tarea urgente: ordenar cuentas, reconstruir confianza y evitar que el descenso sea apenas la primera consecuencia visible de una crisis más profunda.
La discusión de fondo pasa ahora por la información disponible





