La Usina de Tandil volvió a intervenir en la toma de La Movediza y advirtió que las conexiones eléctricas clandestinas siguen creciendo. El operativo se realizó este lunes 2 de noviembre en el sector de las calles Navarro y Misiones, y también sobre Piccirilli, donde el personal técnico detectó tendidos irregulares que, según la empresa, se sumaron desde las últimas intervenciones.
La preocupación central no pasa solo por el consumo fuera de la red formal. Los cables precarios, las conexiones aéreas que cruzan la vía pública y los tendidos subterráneos expuestos elevan el riesgo de electrocución, cortocircuitos e incendios para quienes viven en el lugar, para los vecinos de la zona y para cualquier persona que circule por el sector.
De acuerdo con lo informado por la Usina, durante el relevamiento se encontraron conexiones realizadas tanto sobre la red de distribución de la empresa como sobre instalaciones que abastecen a usuarios regulares. También se identificaron cables subterráneos que ascienden por postes de electricidad, una modalidad que complica la detección y, por su estado precario, puede generar situaciones de alto peligro.
El dato que enciende la alerta es que muchas de las conexiones detectadas serían posteriores a operativos anteriores. La empresa señaló que el problema se repite pese a las tareas de control y desconexión, mientras las sucesivas manipulaciones deterioran el cableado y afectan la infraestructura de distribución.
El procedimiento contó con cuadrillas de Cobranzas y Guardia, jefes de turno y autoridades de la Gerencia Técnica de la Usina. También participaron efectivos de la Comisaría Segunda para resguardar al personal que intervino. Desde la empresa indicaron que estas irregularidades pueden impactar además en la calidad del servicio que reciben los usuarios conectados regularmente.
La Usina anticipó que continuará con los operativos de prevención y control. Ante cables caídos, expuestos o instalaciones que parezcan inseguras, la recomendación es no tocarlos ni intentar manipularlos. La discusión de fondo sigue abierta: cómo evitar un riesgo que puede afectar a todo el barrio antes de que ocurra un accidente.





