El transporte urbano de Tandil calcula que dejó de recibir cerca de 300 millones de pesos por mes por la falta de subsidios nacionales para el interior. Daniel Albanese, presidente de la Cámara de Transporte local, describió un escenario de administración diaria: hoy las empresas pueden pagar los salarios en tiempo y forma, pero afrontan proveedores y otros compromisos con recursos cada vez más ajustados.
En diálogo con Radio Voz, Albanese volvió a poner el foco en una desigualdad que el sector viene señalando hace tiempo: mientras el Gobierno nacional amplió partidas para las líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires, las ciudades del interior quedaron fuera de esa decisión. Para Tandil, la discusión no es abstracta: impacta directamente sobre la continuidad, la frecuencia y la posibilidad de mejorar un servicio que usan miles de vecinos todos los días.
El dirigente explicó que el reclamo también se vincula con el Impuesto a los Combustibles Líquidos. Según su interpretación, la Ley 27.430 creó un fideicomiso con asignación específica para esos fondos, por lo que cuestionó que no se distribuyan de manera equitativa hacia el interior. En ese contexto, valoró que intendentes de distintas ciudades hayan llevado el reclamo al Congreso: advirtió que los sistemas de transporte urbano enfrentan dificultades similares fuera del AMBA.
La cifra muestra la dimensión del problema. Albanese recordó que, ajustado por inflación, el sistema local dejaba de percibir unos 231 millones de pesos mensuales el año pasado y sostuvo que hoy ese impacto ronda los 300 millones. A eso sumó los aumentos permanentes de insumos, especialmente el combustible. El resultado es una ecuación compleja: sostener colectivos en la calle, cumplir con los trabajadores y evitar que el deterioro financiero termine repercutiendo en quienes esperan el colectivo.
También hubo un capítulo específico para la línea Blanca, con recorridos que conectan zonas como Villa Laza y Juan B. Justo. Albanese afirmó que trabajan para regularizar la situación de la empresa, tras planteos realizados ante la Provincia por déficit presupuestario y cuestiones vinculadas a ARBA. Más lejos aparece otro objetivo: recuperar la renovación anual de unidades que, según recordó, llegó a sumar 12 colectivos nuevos por año en Tandil. La pregunta de fondo sigue abierta: ¿cómo se sostiene y mejora el transporte local si los recursos no llegan con la misma lógica para todos?
Para Tandil, la discusión no es abstracta: impacta directamente sobre la continuidad, la frecuencia y la posibilidad de mejorar un servicio que usan miles de vecinos todos los días





