Por tercera semana consecutiva, trabajadores de la salud volvieron a reunirse frente al Hospital Santamarina con un pedido concreto: reducir la jornada laboral de ocho a seis horas. La asamblea fue impulsada por el Sindicato de Trabajadores Municipales de Tandil y reunió, según lo informado, a alrededor de 30 personas de distintos sectores del Sistema Integrado de Salud Pública.
El planteo no se limita a una discusión horaria. El gremio sostiene que el personal sanitario enfrenta una carga psicológica alta, exposición permanente a riesgos y un desgaste que impacta en la salud física y mental. David Marconi, secretario gremial del sindicato, señaló que observan cada vez más certificados médicos vinculados al efecto de las tareas laborales sobre trabajadores y trabajadoras.
La reducción a seis horas aparece así como el eje de un reclamo que el sindicato define como histórico. Marconi recordó que mejoras como el reconocimiento de la insalubridad y reducciones horarias en determinados servicios no llegaron por decisión espontánea, sino tras años de organización gremial. Según explicó, una de las próximas tareas será ampliar la convocatoria, especialmente entre quienes hoy cuentan con condiciones más estables y quizás no conocen el recorrido de esas conquistas.
El conflicto también expone un diálogo trabado con el Ejecutivo municipal. El sindicato afirmó que pidió audiencias para conformar una mesa de negociación, pero considera insuficientes las respuestas recibidas hasta el momento. Además, Marconi denunció que hubo sectores donde trabajadores habrían recibido presiones para no participar de las asambleas o para no convocar al gremio ante reclamos. Esas acusaciones corresponden al sindicato y no se informó una respuesta oficial del Municipio en el material disponible.
La reciente reestructuración del Servicio de Emergencias sumó otro foco de malestar. El gremio cuestiona la situación de médicos contratados y advierte sobre la sobrecarga que, según su mirada, recae sobre el personal de planta. También reclama que cualquier modificación respete el Convenio Colectivo de Trabajo firmado en 2019. La pregunta ya no es solo cuántas horas trabaja quien sostiene la atención: es si el sistema puede seguir respondiendo con la misma dotación mientras crecen las licencias y el desgaste.
El planteo no se limita a una discusión horaria

