José Luis Ojeda, ex suboficial del Ejército condenado a prisión perpetua por el secuestro y asesinato del abogado laboralista Carlos Alberto Moreno, murió el viernes 16 de octubre en Tandil. Integró la Base Logística local durante la última dictadura militar y desde abril se encontraba bajo el régimen de prisión domiciliaria.
La condena contra Ojeda fue dictada en marzo de 2012 por el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata. El tribunal lo consideró responsable, junto con los militares Julio Alberto Tomassi y Roque Ítalo Pappalardo, del secuestro y asesinato de Moreno, ocurrido en abril de 1977. Antes de acceder a la prisión domiciliaria, Ojeda había permanecido 18 años detenido en cárceles comunes, primero en Campo de Mayo y luego en Marcos Paz.
El caso Moreno dejó una marca profunda en Tandil y en la búsqueda de justicia por los crímenes de la dictadura. El abogado había sido secuestrado en Olavarría y trasladado al centro clandestino de detención que funcionaba en la Quinta de los Méndez, en el paraje Los Laureles. Según lo establecido en el juicio, logró escapar brevemente, fue recapturado y finalmente asesinado.
La sentencia también alcanzó a Julio Méndez y Emilio Méndez, propietarios del predio donde funcionó el centro clandestino. Allí estuvieron cautivos, además, Jean Pierre Louis Talmitte, Jorge Guillermo Andreasen, Rubén Luis Allegro, Alfredo Lecuona y Walter Fernández. El expediente se convirtió en un antecedente central para la justicia federal y para la reconstrucción de lo ocurrido en la ciudad durante el terrorismo de Estado.
La muerte de Ojeda coincide con un cambio decisivo para ese lugar. Tras la ley de expropiación aprobada por la Legislatura bonaerense en 2024, el Gobierno provincial tomó posesión formal de la Quinta de los Méndez el 25 de septiembre. El predio será destinado a un Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos, y a un Centro Comunitario de Salud Mental y Consumos Problemáticos junto al Ministerio de Salud provincial.
La condena cumplida por Ojeda forma parte de una causa judicial cerrada; la transformación del predio, en cambio, abre una etapa pública y comunitaria. Tandil tendrá ahora el desafío de sostener esa memoria en un sitio pensado también para el cuidado y la reparación.
La condena cumplida por Ojeda forma parte de una causa judicial cerrada; la transformación del predio, en cambio, abre una etapa pública y comunitaria



