Robaron alimentos destinados a personas en situación de necesidad, además de artículos de cocina y herramientas, en la Parroquia Santa Ana de Tandil. El hecho fue advertido el pasado domingo y afectó el salón donde funciona Cáritas, junto con el sector en el que se realizan obras para mejorar los espacios parroquiales.
La comunidad informó el episodio a través de sus redes sociales y expresó su dolor por el impacto del robo. No se trata solamente de bienes materiales: entre lo sustraído había alimentos que la institución destina a acompañar a familias que necesitan asistencia, sostenida mes a mes por colaboradores y donaciones.
También fueron robadas herramientas utilizadas en los trabajos que se llevan adelante en los salones parroquiales. Esa pérdida puede afectar tareas que apuntan a poner en condiciones los espacios donde se desarrolla la actividad comunitaria, además de obligar a reponer elementos que tienen un costo para una organización sostenida por el esfuerzo colectivo.
Desde la parroquia repudiaron lo sucedido con un mensaje claro: cuando se roba a Cáritas, el perjuicio no queda puertas adentro de una institución. Según señalaron, se afecta directamente a quienes esperan esa ayuda y se golpea la solidaridad de una comunidad que aporta tiempo, recursos y trabajo para que la asistencia llegue a destino.
La comunidad parroquial agradeció la intervención del personal policial y destacó particularmente la rápida disposición de la Comisaría Segunda ante la denuncia. No informaron, por el momento, recupero de los elementos ni identificaciones vinculadas al hecho.
Pese al daño y la preocupación que generó el ingreso, Santa Ana aseguró que continuará con su tarea solidaria. El episodio deja una pregunta incómoda para Tandil: ¿cómo se protege una red de ayuda que existe, justamente, para que a otros no les falte lo esencial?
El hecho fue advertido el pasado domingo y afectó el salón donde funciona Cáritas

