La salud mental no se resuelve a fuerza de consejos entre videos, pero tampoco puertas adentro. La licenciada Micaela Zucconi, integrante del Centro Provincial de Atención (CPA) en Tandil, planteó que el malestar emocional está atravesado por una crisis social y económica que golpea la vida cotidiana, y reclamó fortalecer los espacios de atención y acompañamiento.
Zucconi integra el equipo de abordaje de las violencias de la Subsecretaría de Salud Mental y Consumos Problemáticos de la Provincia de Buenos Aires, con trabajo en el CPA local. En diálogo con Radio Voz, señaló que la pérdida de empleo, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a salud, educación o vivienda no son temas separados de la salud mental: forman parte de las condiciones concretas en las que cada persona vive.
La pandemia, explicó, funcionó como un punto de inflexión, aunque no creó problemas desde cero. Profundizó situaciones que ya estaban presentes y dejó una demanda más compleja para los equipos territoriales. La Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 establece responsabilidades del Estado para garantizar atención y dispositivos adecuados, pero Zucconi advirtió que los recursos y equipos disponibles no siempre alcanzan frente a la magnitud de las consultas.
Otro foco de preocupación está puesto en las pantallas y las redes sociales, especialmente entre adolescentes y jóvenes. El problema no es solamente cuántas horas se pasa frente al celular. También importa qué contenidos circulan, qué modelos de vida promueven y qué ocurre cuando un video o una publicación termina ocupando el lugar de una consulta profesional. En los talleres escolares, el equipo trabaja sobre ansiedad, frustración, consumos problemáticos, violencias y las formas de pedir ayuda.
La respuesta que proponen no es individualista. El miércoles 21 de octubre, de 9 a 11, Plaza Yrigoyen —en Rodríguez y Uriburu— será sede de una jornada comunitaria por el Día Mundial de la Salud Mental. Habrá radio abierta, stands, música en vivo, producciones artísticas y participación de estudiantes, trabajadores de la salud e instituciones. Se presentarán estudiantes del Conservatorio y de la Escuela de Música Popular-Polivalente, además de Candombe del Encuentro y Flor de Murga.
La actividad busca hacer visible un trabajo que ocurre durante todo el año y dejar una idea incómoda, pero necesaria: si las condiciones de vida enferman, el cuidado no puede quedar librado a la suerte, al algoritmo o a quien logra llegar solo a pedir ayuda. Tandil tendrá una plaza para hablarlo. La discusión es qué lugar ocupa ese cuidado el resto de los días.
La salud mental no se resuelve a fuerza de consejos entre videos, pero tampoco puertas adentro





