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La noche tandilense se achicó y el conflicto quedó afuera

Roberto Bonana advirtió que la menor oferta nocturna, las previas y la falta de espacios para adolescentes exigen coordinación y prevención en Tandil.

La noche tandilense se achicó y el conflicto quedó afuera
· 2 min de lectura

La noche en Tandil no desapareció: se achicó, se dispersó y dejó problemas que ya no terminan en la puerta de un boliche. Esa es la lectura de Roberto Bonana, referente de la seguridad nocturna, al analizar los cambios en la actividad, el crecimiento de las fiestas privadas y los episodios de violencia registrados en las inmediaciones de espacios de diversión.

Bonana, vinculado al sector desde hace alrededor de 40 años, sostuvo que la transformación excede a los locales bailables. Según planteó, hay una sociedad más intolerante y una oferta nocturna cada vez más reducida. En ese escenario, mencionó el cierre de Sol Disco y la situación de Glow como parte de un cambio que concentró a públicos y edades diferentes en menos lugares.

El punto que puso sobre la mesa es concreto: hay adolescentes que quieren salir y no tienen espacios pensados para ellos. Para Bonana, la desaparición de las matinés dejó a chicos y chicas sin una alternativa diferenciada, mientras la convivencia de distintas generaciones en un mismo ámbito se volvió más frecuente. También advirtió que no alcanza con pedir nuevos lugares: deben ser viables para quienes invierten y funcionar con reglas claras.

Sobre la seguridad, señaló que el trabajo dentro de los establecimientos cambió y que el personal está más preparado para prevenir, reducir conflictos y evitar respuestas violentas. Pero marcó un límite operativo: muchos de los problemas aparecen cuando termina la noche dentro del local. Afuera, en la calle, ya intervienen otros factores y responsabilidades.

Las previas y el consumo de alcohol también forman parte del diagnóstico. Bonana explicó que, en ocasiones, el personal impide el ingreso de jóvenes que llegan en estado de intoxicación, pero abrió una pregunta incómoda: qué ocurre con esa persona si queda afuera, sin acompañamiento ni un dispositivo de prevención. Por eso reclamó una articulación sostenida entre Estado, Policía, empresarios, personal de seguridad y familias.

La discusión no es si Tandil debe tener noche, sino qué noche quiere tener. Una que expulse, improvise y reaccione tarde, o una con opciones, prevención y responsabilidades compartidas antes de que el conflicto termine en la vereda.

Lo que se sabe hasta ahora
01La noche en Tandil se achicó, se dispersó y los conflictos ya no terminan en la puerta de un boliche.
02La desaparición de las matinés dejó a adolescentes sin una alternativa diferenciada para salir.
03Muchos problemas aparecen al terminar la noche dentro del local y continúan afuera, en la calle.

La discusión no es si Tandil debe tener noche, sino qué noche quiere tener

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