Que un medicamento sea de venta libre no significa que sea libre de riesgos. Ese fue el mensaje central de Alejandra Berlari, presidenta del Colegio de Farmacéuticos, al analizar la incorporación de nuevos productos a ese régimen y advertir sobre una práctica extendida: la automedicación.
La diferencia, explicó, es que esos medicamentos dejan de requerir receta para ser adquiridos en una farmacia. Pero esa facilidad no reemplaza la consulta médica ni la orientación farmacéutica. “Ningún medicamento es inofensivo”, remarcó Berlari, quien insistió en que un fármaco puede mejorar un problema de salud, pero también agravarlo si se usa sin indicación, en dosis incorrectas o combinado con otros productos.
La advertencia alcanza a remedios cotidianos que suelen estar en cualquier botiquín, como paracetamol, ibuprofeno y diclofenac. Berlari citó un dato que había consultado según el cual 5.400 argentinos mueren por año por automedicarse con analgésicos. Más allá de esa cifra, el punto que plantea el sector es concreto: que algo se venda sin receta no lo convierte en una mercadería común ni habilita a tomarlo “por las dudas”.
También puso el foco en dónde se compran los medicamentos. Desde el Colegio impulsan la campaña “Medicamento Seguro solo en farmacias”, con el argumento de que allí existe una cadena de trazabilidad entre laboratorio, droguería, farmacia y paciente. Cuando el producto aparece en internet, un kiosco, la vía pública o una venta entre particulares, se desconoce su origen, su vencimiento y las condiciones en que fue conservado. La exposición al calor, por ejemplo, puede degradar o modificar principios activos.
Según indicó Berlari, una medida cautelar promovida por entidades farmacéuticas impide la venta de medicamentos fuera de farmacias, mientras que en la provincia rige la Ley 10.606. Aun así, desde la oficina de denuncias del Colegio bonaerense reciben reportes y realizan procedimientos por comercialización en ámbitos no habilitados.
La entrevista también dejó una respuesta para una duda frecuente entre vecinos: en Tandil suelen funcionar tres farmacias de turno y, en algunos casos, cuatro. La cantidad es definida por el Ministerio de Salud y administrada por la filial local. Además, señaló que varias farmacias abren fines de semana y feriados para acompañar esa cobertura. La pregunta de fondo queda abierta: ¿cuántas veces una consulta de dos minutos podría evitar un problema mayor?
Que un medicamento sea de venta libre no significa que sea libre de riesgos





