Hay directores que dejan partituras; Bernardo Moroder dejó una comunidad que todavía canta. El Coro Estable de Tandil realizará este sábado 5 de septiembre, a las 20.30, el concierto In Paradisum, un homenaje a quien creó la agrupación y transmitió durante décadas su amor por la música coral.
La cita será en la Parroquia Santa Ana, ubicada en Paz 1430, y propone algo más que un concierto: una noche de memoria, encuentro y voces reunidas alrededor de un legado que sigue presente en cada ensayo del coro. La invitación está abierta a toda la comunidad tandilense.
El Coro Estable de Tandil nació en 1972 por iniciativa del maestro Moroder, a partir de la entonces Subsecretaría Municipal de Cultura. Desde aquel comienzo, la formación se consolidó como un coro vocacional, polifónico y mixto, integrado por vecinos y vecinas de distintos ámbitos de la ciudad. Esa diversidad es parte de su identidad: no se trata solamente de músicos profesionales, sino de una construcción cultural sostenida por personas que hacen lugar al canto colectivo en su vida cotidiana.
Moroder dirigió al conjunto hasta 2008. Ese año, la conducción pasó a manos de su hija, la maestra Annele Moroder, quien continúa al frente del Coro Estable bajo la órbita de la Subsecretaría de Cultura y Educación del Municipio de Tandil. La continuidad también cuenta una historia: una dirección que cambió de manos, pero una tradición coral que no se apagó.
In Paradisum pondrá en escena ese recorrido y el vínculo entre generaciones que mantiene vivo al Coro Estable más de cinco décadas después de su creación. Para Tandil, donde tantas veces la agenda cultural se mide por lo que llega desde afuera, la propuesta recuerda que también hay patrimonios vivos construidos voz por voz, sábado tras sábado. ¿Cuántas historias de la ciudad siguen resonando porque alguien decidió sostener un ensayo?
In Paradisum pondrá en escena ese recorrido y el vínculo entre generaciones que mantiene vivo al Coro Estable más de cinco décadas después de su creación

