Para 142 familias tandilenses, el lote propio dejó de ser una promesa sin papeles. Recibieron sus boletos de compraventa dentro del Plan Familia Propietaria, una documentación que representa un paso clave para avanzar hacia la escrituración definitiva de las viviendas que habitan.
La entrega se realizó el miércoles 21 de octubre en el Teatro del Fuerte y fue encabezada por el subsecretario de Hábitat bonaerense, Rubén Pascolini, y el intendente Miguel Lunghi. El programa depende del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, conducido por Andrés Larroque, y apunta a generar suelo urbano en distintos distritos.
El dato de fondo no es menor: el boleto de compraventa brinda respaldo jurídico a vecinos y vecinas que viven desde hace años en esos terrenos. No equivale todavía a la escritura, pero ordena el camino para llegar a ella. En una ciudad donde acceder a tierra y vivienda propia suele quedar cada vez más lejos del presupuesto familiar, contar con ese documento puede cambiar la planificación de toda una casa.
Pascolini sostuvo durante el acto que se trata de un paso para que las familias puedan desarrollarse en su ciudad con mayor certidumbre. También remarcó que el terreno y la vivienda propia funcionan como ordenadores de la vida cotidiana y permiten proyectar el futuro. Lunghi, por su parte, destacó el trabajo conjunto entre Municipio y Provincia y vinculó la iniciativa con respuestas habitacionales concretas para Tandil.
Con esta entrega, Tandil alcanza los 502 títulos otorgados a través del Plan Familia Propietaria. A nivel bonaerense, la herramienta informa la generación de 40.866 lotes en 91 municipios. El programa está orientado a familias con déficit habitacional que buscan arraigarse y construir su proyecto de vida en su propia localidad.
Durante la jornada también se entregaron ejemplares del mapa bicontinental de la República Argentina a las familias beneficiarias y a la Asociación Civil Veteranos de Guerra local. El desafío ahora es que el trámite no quede detenido en esta instancia: el boleto abre una puerta importante, pero la escritura definitiva es la meta que termina de convertir el derecho en certeza.





