Tres años, distintas camadas de estudiantes y muchas horas de taller terminaron convertidos en un juego que ya tiene destino concreto. Alumnos de la orientación Electromecánica de la Escuela Técnica 2 construyeron una hamaca inclusiva que fue instalada en la Escuela 501 y ya está disponible para su comunidad educativa.
La estructura reúne tres hamacas convencionales y una plataforma especialmente diseñada para permitir el ingreso de una silla de ruedas. La propuesta surgió a partir de un pedido del Municipio, que consultó si la institución podía fabricar el juego. El desafío llegó a la materia Diseño y Procesamiento Mecánico, despertó el interés de los estudiantes y empezó un recorrido que no fue rápido, pero sí sostenido.
El profesor Fernando Mansilla explicó que el proyecto demandó tres años, en buena medida porque la materia cuenta con cuatro horas semanales y debía convivir con el resto de los contenidos de la formación técnica. Además, no fue un único grupo el que llevó adelante la obra: algunos alumnos la comenzaron y otros recibieron planos, interpretaron lo avanzado y se encargaron de terminarla.
El dato que vuelve especial al proyecto no es sólo la hamaca: quienes la hicieron participaron de todo el proceso. Hubo mediciones, cortes, soldadura, pintura, armado estructural y también montaje en el predio de la Escuela 501. Lucas Resola y Mateo Marríos, dos de los estudiantes que participaron en la etapa final, contaron que debieron corregir partes, rehacer trabajos y enfrentar un terreno más complejo de lo esperado, con piedras y relleno al momento de fijar la estructura.
La hamaca es hoy el único juego instalado en ese espacio, aunque desde la Escuela 501 y su cooperadora proyectan sumar nuevas propuestas para conformar un parque. Ahí aparece la posibilidad de que este vínculo continúe: el taller de la Técnica 2 puede seguir transformando conocimientos en respuestas concretas para otras instituciones de Tandil.
La frase de Mansilla resume el resultado: en la escuela técnica no se trata solamente de hablar sobre cómo resolver un problema, sino de hacerlo. Esta vez, ese hacer quedó instalado en un patio y habilita algo básico, pero enorme: que más chicos puedan compartir el juego.
La estructura reúne tres hamacas convencionales y una plataforma especialmente diseñada para permitir el ingreso de una silla de ruedas





