De 50 a 70 familias por día: la demanda de viandas creció y ya supera las 300 personas asistidas por De Corazón Tandilense. Stella Maris “Cacha” Cena, referente de la asociación civil que trabaja en Las Tunitas, describió un escenario de necesidad creciente en los barrios de Tandil, atravesado por la falta de empleo, la pérdida del poder adquisitivo y los gastos básicos que ya no cierran.
En diálogo con Tandil Despierta, por ECO TV y la 104.1 FM, Cena dijo que la situación actual le recuerda “muchísimo” a la crisis de 2001, aunque evitó equipararla de forma definitiva. “Estamos complicados. El que no lo quiera ver, que no lo vea, pero estamos muy complicados”, planteó. Para la referente, el problema no se limita al sector donde funciona la organización, en De los Granaderos 269: alcanza a barrios de toda la ciudad.
La principal consulta que recibe es por trabajo. Y ahí aparece uno de los nudos más duros: según relató, hay pocas oportunidades laborales y los ingresos disponibles no alcanzan para sostener un hogar. Desde la entidad intentan impulsar alternativas, entre ellas una Red de Mujeres de trabajo integrada por nueve o diez emprendedoras que realizan tareas vinculadas a eventos y cuentan con carné de manipulación de alimentos. Sin embargo, Cena advirtió que tampoco encuentran una demanda laboral sostenida.
La urgencia cotidiana se expresa en pedidos de alimentos, ropa y calzado, especialmente para chicos. El comedor entrega viandas de lunes a viernes y comienza a repartir la comida del mediodía desde las 8. Actualmente alcanza a unas 70 familias diarias, cuando hasta hace poco eran alrededor de 50. En la práctica, el salto implica pasar de cerca de 200 integrantes a más de 300 personas. Guisos, pan, facturas y, cuando hay disponibilidad, leche, forman parte de una asistencia que depende de lo que se pueda reunir cada día.
Para sostenerla, la asociación cuenta con socios protectores, donaciones de vecinos y recursos canalizados a través del Municipio y el Banco de Alimentos. Cena destacó el acompañamiento de la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, particularmente con leche y aportes para las instituciones. También señaló que el Estado municipal recibe pedidos crecientes y que el alivio alimentario no resuelve otros gastos que presionan sobre las familias, como alquileres, luz y gas.
El dato que deja la alarma encendida no es solo la cantidad de viandas: es que el pedido más repetido sigue siendo trabajo. Mientras el comedor prepara reservas para no quedarse sin mercadería, Tandil vuelve a mirar una pregunta incómoda: ¿cuánto puede sostener una red solidaria cuando cada vez más hogares necesitan que la olla alcance?
El comedor entrega viandas de lunes a viernes y comienza a repartir la comida del mediodía desde las 8





