Los taxis de Tandil podrían sumar publicidad en sus puertas, baúles o carteles de techo. Un grupo de trabajadores y titulares de vehículos presentó ante el Municipio una propuesta para habilitar esos espacios como soportes comerciales, con adhesión voluntaria y bajo reglas de seguridad vial.
La iniciativa fue dirigida al intendente Miguel Lunghi, con copia a la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante. El objetivo es abrir una fuente complementaria de ingresos para un sector que advierte sobre el aumento de los costos de mantenimiento, sin alterar el servicio que reciben los pasajeros.
La idea no apunta a que todos los taxis lleven avisos. Cada conductor o titular podría decidir si adhiere. Entre las opciones planteadas aparecen calcos o vinilos removibles en las puertas traseras, imanes en sectores definidos, piezas desmontables en el baúl y publicidad en la llamada “mantequera”, el cartel superior del techo. También dejaron abierta una futura discusión sobre pantallas o dispositivos electrónicos, aunque condicionada a requisitos técnicos y de seguridad.
El planteo pone límites concretos: la publicidad no podría tapar patentes, luces, elementos de seguridad ni la información reglamentaria del vehículo. Además, debería preservarse la identificación del taxi y evitar cualquier interferencia con la conducción, la visibilidad o la circulación. Los firmantes solicitaron que el Municipio fije superficies máximas, materiales permitidos, formatos y un mecanismo de autorización y registro.
El punto legal tampoco es menor. Los trabajadores piden analizar si la Ordenanza 8.612, que regula el servicio de taxis, ya permite esta modalidad mediante reglamentación o si necesita una modificación expresa. La norma contempla inscripciones de propaganda exterior bajo un modelo unificado, pero ahora buscan claridad sobre dimensiones, colores, ubicación y condiciones de uso.
Para el sector, la cuenta es simple: un taxi podría sumar ingresos y un comercio local acceder a una vidriera que circula por toda la ciudad. La propuesta no prevé costo adicional para el Municipio y quedó en manos de las áreas competentes y del Concejo. La discusión que se viene es otra: ¿hasta dónde puede cambiar la estética de un taxi sin que deje de ser reconocible como taxi?
La propuesta no prevé costo adicional para el Municipio y quedó en manos de las áreas competentes y del Concejo


