El Cementerio Municipal de Tandil podría contar con un cinerario público desde marzo de 2027. El Departamento Ejecutivo ya inició las tareas para definir el lugar y el diseño de una estructura destinada al depósito común de cenizas, luego de reglamentarse la ordenanza aprobada por unanimidad.
La propuesta busca ofrecer una alternativa para las familias que eligen la cremación y luego deben decidir qué hacer con las cenizas. Actualmente, esos servicios implican traslados a ciudades como Necochea o Dolores, mientras que las cenizas quedan bajo decisión de los deudos: conservarlas, esparcirlas o recurrir a opciones privadas.
El director del Cementerio Municipal, Walter Urso, señaló que la demanda por este tipo de espacio comenzó a hacerse visible hace unos dos años. Según la estimación del área, cerca del 20 por ciento de los fallecimientos registrados en el cementerio deriva hoy en una cremación. También advirtió que algunas familias optan por ese camino para recuperar parcelas ocupadas desde hace muchos años y reducir los costos de mantenimiento.
El cinerario será una fosa subterránea recubierta para evitar filtraciones de agua y humedad, con una estructura visible similar a un monumento. Las cenizas se depositarán en un contenedor común y el lugar contemplará placas pequeñas estandarizadas con el nombre y la fecha de fallecimiento, además de un sector para ofrendas florales. La intención es que esté ubicado en una zona tranquila, de fácil acceso desde la calle principal del predio y con algún resguardo para los días de lluvia.
Antes de definir sus dimensiones, el Municipio consultará a las empresas funerarias para conocer cuántas cremaciones realizan y qué volumen ocupan las cenizas. El cálculo buscará proyectar la capacidad del cinerario para los próximos 20 años. La obra sería incluida en el Presupuesto 2027, se ejecutaría por administración con personal municipal y demandaría alrededor de dos meses. El acceso prevé un canon único, una diferencia relevante frente a alternativas que implican gastos periódicos.
El proyecto refleja un cambio en las decisiones de muchas familias frente a los ritos funerarios y al uso del espacio en el cementerio. La discusión que queda por delante es cómo construir una alternativa pública, accesible y respetuosa para acompañar esos procesos.
El cinerario será una fosa subterránea recubierta para evitar filtraciones de agua y humedad, con una estructura visible similar a un monumento





