Dos proyectos nacidos en aulas de Tandil llegarán a un congreso nacional con una combinación poco habitual: videojuegos, historia, ambiente, olivos y encuentros entre generaciones. El Colegio Santo Domingo en la Sierra y el Colegio Santa Catalina en la Sierra fueron seleccionados para participar del Primer Congreso Argentino del Pacto Educativo Global 2026, organizado por la Universidad Católica Argentina (UCA).
El encuentro se realizará el 19 y 20 de octubre en el Campus Papa Francisco de la UCA, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo el lema “Diseñar nuevos mapas de esperanza”. Convocará a docentes, estudiantes, directivos, investigadores y referentes de la comunidad educativa para poner sobre la mesa los desafíos tecnológicos, culturales, sociales y ambientales que atraviesan a la escuela.
Santo Domingo en la Sierra presentará “Los videojuegos y la enseñanza de la historia, el cuidado del ambiente y la amistad social”, a cargo del Dr. Javier Chimondeguy. La experiencia utiliza videojuegos como herramientas didácticas en Historia, Economía Política y Construcción de Ciudadanía del nivel secundario. No se trata solo de jugar: las propuestas son guiadas por docentes y apuntan a que los estudiantes analicen decisiones, consecuencias y vínculos con los contenidos curriculares.
Uno de los puntos más llamativos del proyecto ocurrió en quinto año: estudiantes diseñaron videojuegos propios sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y los primeros años de la posguerra, mediante Unity 2D y herramientas de inteligencia artificial, con acompañamiento docente. La iniciativa dialoga con el eje de humanizar lo digital: usar tecnología en el aula, sí, pero también discutir qué hacemos con ella, cómo decidimos y qué impacto tienen esas decisiones.
Santa Catalina en la Sierra, en tanto, llevará “El olivo: símbolo de paz atemporal y reconciliación”, una propuesta interdisciplinaria desarrollada por estudiantes de primer año junto a las áreas de Ciencias Naturales, Prácticas del Lenguaje, Espiritualidad y Tutoría. El trabajo salió del aula con visitas al Hogar San José y a la Residencia Santa María, donde los alumnos compartieron lo realizado y entregaron ramitos de olivo bendecidos como gesto de paz y unión.
Son caminos distintos con una misma pregunta de fondo: cómo hacer que lo aprendido no quede encerrado entre cuatro paredes. La selección da visibilidad nacional al trabajo de dos instituciones tandilenses y deja un debate abierto para toda la comunidad educativa: ¿la escuela debe adaptarse a las nuevas herramientas o animarse a usarlas para transformar la manera de aprender?
Dos proyectos nacidos en aulas de Tandil llegarán a un congreso nacional con una combinación poco habitual: videojuegos, historia, ambiente, olivos y encuentros entre generaciones





