Este domingo, Santamarina juega mucho más que tres puntos. El aurinegro recibirá a Costa Brava de General Pico desde las 11 en el Estadio San Martín, por la fecha 8 de la Fase Reválida del Torneo Federal A, con la obligación de ganar para sostener sus chances de permanencia.
La situación no admite demasiadas vueltas: Santamarina tiene seis puntos, está comprometido en los últimos lugares y ya no depende únicamente de lo que haga en Tandil. Para seguir con vida en la pelea por evitar el descenso necesita vencer al conjunto pampeano y, además, que Sol de Mayo no gane su partido de la tarde ante Juventud Unida Universitario de San Luis.
Del otro lado estará un Costa Brava con un presente muy distinto. El equipo albirrojo suma diez unidades, ocupa el quinto puesto de la zona, ya aseguró su continuidad en la categoría y todavía mira de reojo la pelea por el ascenso. Esa diferencia de objetivos vuelve al partido incómodo: uno llega con margen y el otro con la soga deportiva al cuello.
Para el aurinegro, la cuenta es simple pero pesada. Ganar es indispensable; cualquier otro resultado puede dejar el panorama todavía más oscuro. Y ni siquiera una victoria alcanzará por sí sola: Tandil tendrá que mirar también lo que ocurra más tarde con Sol de Mayo. El resultado en el San Martín puede abrir una ventana, pero la definición dependerá de dos canchas.
El encuentro tendrá además un valor especial porque será la despedida de Santamarina como local en una temporada floja, marcada por una campaña que lo dejó demasiado cerca del descenso. El Estadio San Martín será escenario de una mañana de nervios, urgencia y calculadora: primero habrá que hacer la parte propia; después, esperar.
¿Puede Santamarina transformar su último partido de local en el empujón que necesita para seguir en el Federal A?
El resultado en el San Martín puede abrir una ventana, pero la definición dependerá de dos canchas





