La muerte de un trabajador tandilense al cruzar la Ruta Nacional 226 volvió a exponer una deuda que vecinos y organizaciones advierten desde hace años: la seguridad de la travesía urbana no puede seguir esperando. Hernán Mansilla, referente de Estrellas Amarillas, reclamó que se aceleren las obras previstas para el corredor y cuestionó que la semaforización pueda demorarse hasta dos años.
En diálogo con Radio Voz, Mansilla señaló que el reciente siniestro fatal en la intersección de la Ruta 226 y calle Buenos Aires reactivó un reclamo sostenido. La organización plantea que el tramo urbano requiere una intervención integral, con semáforos, iluminación, apertura de calles y carriles adicionales para quienes ingresan o egresan de la ruta.
Según explicó, la zona de mayor preocupación se extiende desde El Paraíso hasta la rotonda de la Ruta 30, con una fuerte concentración de víctimas desde calle Dinamarca hacia el norte. Allí, sostuvo, confluyen el crecimiento de la ciudad, cruces cotidianos de peatones y ciclistas, falta de infraestructura y una circulación vehicular cada vez más intensa.
Estrellas Amarillas afirma que la semaforización figura como obra obligatoria en los pliegos de concesión, pero advirtió que su ejecución podría comenzar luego del primer año y extenderse durante otros dos. Frente a ese escenario, Mansilla pidió que Vialidad Nacional intervenga directamente o exija a la empresa concesionaria concretar los trabajos durante este año. “No podemos seguir perdiendo tiempo mientras las víctimas se siguen sumando”, expresó.
El reclamo no se limita a una esquina. Mansilla cuestionó que el debate se concentre solamente en grandes proyectos para los cruces de Espora y Actis, cuando el riesgo atraviesa varios kilómetros de la ruta. Desde la entidad proponen avanzar de forma progresiva: abrir calles entre rotondas, ordenar los cruces, sumar semáforos y generar condiciones seguras para quienes van a trabajar, estudiar o hacer compras de un lado al otro de la 226.
La discusión también alcanza al tránsito pesado. Para Estrellas Amarillas, priorizar a quienes viven en los barrios a ambos lados de la ruta no significa necesariamente prohibir el paso de camiones, sino ofrecer alternativas para los recorridos de larga distancia. La pregunta de fondo queda planteada para Tandil: mientras la ruta siga atravesando la ciudad, ¿cuánto más puede demorarse una solución que permita cruzarla sin poner la vida en riesgo?





