Marcelo Zoccali Albizu volvió a Tandil con una medalla de plata y, media hora después de llegar a su casa, ya estaba trabajando. La postal resume una carrera que lleva cerca de dos décadas: representar a la Argentina en el alto rendimiento mientras sostiene su actividad laboral y acomoda los entrenamientos en horarios que muchas veces empiezan de madrugada.
El tandilense fue una de las figuras argentinas en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Se quedó con la plata en 50 metros rifle tres posiciones, una prueba que exige disparar de rodilla, tendido y de pie. El oro fue para su compañero de Selección, Alexis Eberhardt. Ambos dominaron desde la clasificación: Eberhardt terminó primero con 589 puntos y 35x, mientras que Zoccali fue segundo con 584 y 23x.
La final tuvo un desenlace apretado hasta el último disparo. Eberhardt ganó con 350,9 puntos y Zoccali quedó detrás con 349,4. No fue una sorpresa para el representante local: llegaba con buenos antecedentes en Copas del Mundo y con la expectativa concreta de subirse al podio. Pero en una disciplina donde pesan el viento, la luz, la respiración, el cansancio, la concentración y el estado del equipamiento, nada se regala.
El rifle es una extensión del deportista. Cada competidor utiliza su propia arma, busca la munición adecuada y cuida cada detalle técnico para que el funcionamiento sea óptimo. En clasificación se realizan 20 disparos por cada posición y los ocho mejores pasan a una final con tiempos más cortos y eliminaciones progresivas. Zoccali llegó a la definición mano a mano con Eberhardt y terminó a apenas 1,5 puntos del primer puesto.
Detrás de la medalla hay una rutina menos visible. A sus 37 años, Zoccali combina el calendario internacional con su trabajo y reconoce que vivir del tiro deportivo en Argentina es casi imposible. Por eso entrena cuando puede: a las dos de la mañana o desde las cinco, antes de arrancar el día. En octubre tendrá un Sudamericano en Buenos Aires, luego fechas de ranking y una competencia panamericana en Lima que incidirá en la clasificación a los próximos Juegos Panamericanos. También proyecta compromisos en Alemania, Roma y Corea, varios de ellos con recursos propios. La plata de Santa Fe no fue un cierre: fue otra prueba de hasta dónde puede llegar alguien que sigue entrenando cuando el resto de Tandil duerme.
La plata de Santa Fe no fue un cierre: fue otra prueba de hasta dónde puede llegar alguien que sigue entrenando cuando el resto de Tandil duerme

