En Don Bosco, 150 familias decidieron que esperar otra respuesta ya no alcanza. Vecinos de las inmediaciones de la avenida comenzaron a reunir firmas para elevar reclamos a las autoridades municipales: más patrullaje preventivo, iluminación, poda, cartelería y medidas que reduzcan el riesgo vial en un corredor que, aseguran, funciona cada vez más como una ruta.
La comisión vecinal abarca el sector comprendido entre la rotonda del Dique, John Lennon, Villa Don Bosco, Alemania y el complejo salesiano. Según explicaron sus integrantes David Regairaz, José Luis Ratto y Lorena Candia, el grupo se consolidó en los últimos años ante el aumento de hechos delictivos y la falta de respuestas a problemas cotidianos del barrio.
El reclamo tomó mayor visibilidad después del robo sufrido hace diez días por el entrenador de tenis Jerónimo Beber. Los vecinos remarcaron que la preocupación no se limita a esos episodios resonantes: denuncian ausencia de patrullajes, calles laterales oscuras, árboles que afectan la visibilidad y cortes de luz frecuentes. Candia señaló que, ante esa sensación de desprotección, cien vecinos se anotaron en un solo día para contratar alarmas vecinales.
La otra alarma está sobre el asfalto. Regairaz sostuvo que la avenida Don Bosco atraviesa una zona urbana y que la velocidad máxima aplicable es de 60 kilómetros por hora. Sin embargo, planteó que muchos vehículos circulan como si transitaran una ruta. El problema, advierten, impacta sobre quienes viven allí, pero también sobre turistas, corredores, ciclistas y deportistas que usan una de las zonas más caminadas de Tandil. Una nota presentada hace un año para pedir semáforos, según indicaron, todavía no obtuvo respuesta.
Ratto, comisario retirado, vinculó la falta de prevención con la escasez de recursos policiales para cubrir una jurisdicción extensa. Desde la comisión aclararon que valoran la atención recibida en la Comisaría Primera, pero cuestionan que los refuerzos sean temporarios o dependan de quitar móviles de otros barrios con dificultades similares. El pedido que preparan busca una respuesta integral: prevenir antes del delito, iluminar antes del corte y ordenar el tránsito antes de que el riesgo tenga consecuencias. La pregunta queda planteada: ¿cuánto debe esperar un barrio para que sus advertencias dejen de ser solo advertencias?
El pedido que preparan busca una respuesta integral: prevenir antes del delito, iluminar antes del corte y ordenar el tránsito antes de que el riesgo tenga consecuencias


