Inés Socobehere cumple este miércoles 28 de octubre tres años y su familia celebra mucho más que un cumpleaños. La niña tandilense atravesó un trasplante cardíaco luego de una larga internación y hoy sus seres queridos comparten la emoción de verla crecer, acompañada por una comunidad que siguió de cerca cada etapa de su recuperación.
La familia difundió un video en la cuenta de Instagram @uncorazonparaines con imágenes de distintos momentos de la vida de Inés. Allí agradecieron especialmente a la familia donante y a la pequeña a la que llaman cariñosamente su “angelita”, cuyo gesto hizo posible que Inés recibiera la oportunidad de seguir adelante.
“Gracias a nuestra familia donante y a su angelita por regalarle a Inés la oportunidad de poder festejar un cumpleaños más en su vida”, expresaron. El mensaje también recupera el recorrido de la niña y la fortaleza que destacó su entorno: “Gracias por elegir quedarte. Gracias por elegir pelearla. Gracias por ser tan fuerte en un cuerpo tan pequeño”.
La historia de Inés movilizó a Tandil desde el 3 de enero de 2025, cuando una grave descompensación derivó en el diagnóstico de miocardiopatía dilatada. Tras las primeras atenciones en el Hospital de Niños de Tandil, fue trasladada de urgencia a Buenos Aires. En febrero ingresó a la lista nacional de emergencia del Incucai para recibir un trasplante cardíaco.
La espera se extendió durante aproximadamente 180 días. La campaña “Un corazón para Inés” visibilizó su situación y reunió acompañamiento de vecinos tandilenses y personas de distintos puntos del país. Finalmente, el 4 de julio de 2025 llegó el órgano que necesitaba y el trasplante fue realizado en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
Después de 253 días de internación, Inés recibió el alta médica el 16 de septiembre de 2025. Su evolución continuó bajo seguimiento profesional y su familia pudo volver a Tandil para recuperar, de manera progresiva, la vida cotidiana. Cada cumpleaños tiene su propia historia; este reúne también la solidaridad de una donación y la importancia de sostener la conciencia sobre la donación pediátrica de órganos.
Su evolución continuó bajo seguimiento profesional y su familia pudo volver a Tandil para recuperar, de manera progresiva, la vida cotidiana

