El temporal dejó árboles, postes y techos afectados, pero no personas heridas. Ese fue el balance que realizó Defensa Civil tras la jornada de fuertes vientos que atravesó Tandil el lunes, bajo alerta amarilla. El dato alivia, aunque también deja una advertencia concreta: ante un alerta meteorológico, la prevención no puede quedar para después.
El director de Defensa Civil, Jorge Giménez, informó que las ráfagas más intensas se registraron entre el mediodía y las primeras horas de la tarde, con velocidades de entre 70 y 75 kilómetros por hora. Durante buena parte del día, el viento sostuvo promedios de entre 34 y 36 kilómetros por hora. Hubo intervenciones por caída de árboles y postes, voladuras de estructuras, inconvenientes en cerramientos y techos de obras en construcción, además de afectaciones sobre tendidos eléctricos.
La situación obligó a articular tareas entre Defensa Civil, áreas municipales, la Usina de Tandil y otros organismos que integran la respuesta ante emergencias. No todos los casos tienen la misma urgencia: un árbol que complica parcialmente una calle no implica el mismo riesgo que una rama o un poste sobre una línea eléctrica. Esa clasificación define dónde se destinan primero los recursos disponibles.
El episodio también puso en primer plano una decisión que ya se había tomado de forma preventiva: la suspensión del Picnic de la Primavera previsto en la Plaza de las Banderas. Para Giménez, el desafío es que los alertas meteorológicos pasen a formar parte de las decisiones cotidianas. Si hay viento fuerte anunciado, evitar actividades al aire libre, postergar prácticas deportivas y reducir traslados no esenciales puede evitar situaciones de riesgo, especialmente en sectores con mucho arbolado.
La recomendación más concreta para la comunidad es no dispersar los avisos. Ante una emergencia, Defensa Civil pide centralizar los reportes a través del 103 o de la aplicación Centinela. Los mensajes a contactos particulares o por WhatsApp pueden demorar la llegada de la información al operativo. Tandil presentó días atrás su Plan de Gestión Integral del Riesgo; el temporal del lunes funcionó como una prueba real de algo básico: responder importa, pero anticiparse puede hacer toda la diferencia. ¿Estamos dispuestos a cambiar un plan cuando la alerta lo pide?


