El 69° aniversario de El Cielito tuvo homenaje, pañuelos, flores y también un reclamo institucional. El grupo Resurgir, integrado por socios y amigos de la histórica peña tandilense, se reunió el 20 de octubre en el Cementerio Parque Pradera de Paz para recordar a integrantes fallecidos en la figura de Miguel Rouaux, profesor y referente de la institución durante más de cuatro décadas.
Según informaron los organizadores, cerca de 100 personas participaron del acto. Entre los presentes estuvieron el intendente Miguel Lunghi, representantes de peñas locales y regionales e instituciones amigas. La convocatoria llevó una consigna simple y cargada de sentido: “una zamba, un pañuelo, una flor”.
Dolores Ardua y Manuel Pacheco bailaron una zamba acompañados por la guitarra y la voz de Marcos Pereyra. Luego se colocó un ramo floral, el padre Antonio realizó una oración y Walter Adamoli compartió un texto preparado por quienes impulsaron el encuentro. El recuerdo de Rouaux funcionó como punto de unión para personas que atravesaron distintos momentos de la vida de El Cielito.
Pero la celebración también dejó expuesta una preocupación. En un comunicado, Resurgir sostuvo que busca construir un camino hacia una próxima renovación dirigencial y planteó que la entidad atraviesa una situación compleja. El grupo mencionó una baja en la masa societaria, la desintegración del ballet, profesores desafectados y la ausencia de máximas autoridades, afirmaciones que fueron atribuidas a sus integrantes.
Además, solicitaron que quienes actualmente estarían en funciones publiquen el listado actualizado de socios y respondan notas formales mediante las cuales pidieron información institucional. El Cielito no es una peña más para Tandil: es parte de una memoria cultural que sigue viva cada vez que aparece una zamba, un pañuelo y una ronda de gente que no quiere soltar su historia. La discusión ahora será cómo cuidar ese legado y darle continuidad.



