El calor no trae solamente más vida a patios, plazas y sierras: también vuelve más visibles a las serpientes. Con el avance de la primavera y las jornadas de temperaturas más altas, los avistajes pueden multiplicarse en distintos puntos de Tandil, desde jardines domiciliarios hasta sectores cercanos a las sierras.
La primera regla ante un encuentro es simple y puede evitar accidentes: mantener la calma, tomar distancia y no intentar tocar, agarrar, acorralar ni golpear al animal. Emilio Fernández, referente del Centro de Rescate de Fauna Silvestre de Granja Los Pibes, explicó que la humedad y el aumento de la temperatura favorecen la presencia visible de estos reptiles. A eso se suma que vecinos y vecinas pasan más tiempo al aire libre, cortan el pasto, limpian terrenos o recorren espacios verdes.
Las serpientes son animales ectotermos: dependen de la temperatura del ambiente para regular su actividad. Durante los meses fríos reducen sus movimientos en un proceso conocido como brumación, pero al subir la temperatura retoman desplazamientos y búsqueda de alimento. El dato que conviene tener presente es que el encuentro no implica que el animal esté buscando a una persona: según recuerda el Ministerio de Salud, las mordeduras suelen ocurrir cuando la serpiente se siente amenazada, es pisada o alguien intenta manipularla.
En Tandil habitan especies como yararás, culebras y falsas corales. La yarará grande es venenosa y requiere atención médica urgente ante una mordedura, mientras que otras especies pueden parecerse entre sí. Por eso, intentar identificarlas a corta distancia es una mala idea. Si aparece una en una vivienda, hay que alejar a niños y mascotas, conservar una referencia de dónde se encuentra sin exponerse y pedir asistencia. El Centro de Rescate de Granja Los Pibes informa como línea de emergencias el (249) 421-8986.
También hay prevención antes del encuentro: mantener el pasto corto, reducir malezas y residuos que atraigan roedores, usar pantalón largo y calzado cerrado al caminar por pastizales o sierras, y no meter las manos en huecos, grietas, troncos o debajo de piedras. Si ocurre una mordedura, la consulta médica debe ser inmediata: no se deben hacer torniquetes, cortes, succión del veneno ni aplicar sustancias. La Guardia del Hospital Municipal Ramón Santamarina es uno de los puntos de atención. La convivencia con fauna autóctona exige precaución, pero también una idea clara: dejar espacio suele ser la forma más segura de cuidar a todos.
La primera regla ante un encuentro es simple y puede evitar accidentes: mantener la calma, tomar distancia y no intentar tocar, agarrar, acorralar ni golpear al animal





