Una médica, máscaras, cuevas y una realidad que empieza a romperse: “Gunay” comienza su rodaje con Tandil como uno de los escenarios centrales de una apuesta audiovisual local que va por la ciencia ficción, lo espiritual y lo mágico.
El largometraje está dirigido por Agustín Abad y cuenta con la actuación de Tito Lanfranqui. El proyecto nació como una exploración fotográfica vinculada a la serie “Los niños del sol”, pensada inicialmente para cerrarse con un cortometraje. Pero la historia creció: primero fue una pieza de 12 minutos, después un mediometraje y ahora se prepara para convertirse en una película.
La trama sigue a una médica clínica cuya percepción de la realidad comienza a fracturarse. La película propone una tensión incómoda: aquello que no entra en las categorías de la ciencia occidental, ¿es un viaje hacia otra comprensión del mundo o un desequilibrio psíquico? El guion retoma experiencias e investigaciones previas de Abad en comunidades indígenas de Latinoamérica y Mesoamérica, según explicó el realizador.
La producción también tiene una marca bien tandilense: se construye de manera colectiva y autogestiva. Facundo Lazarte, Andrey Zibetti y Duggan Zuzulich integran el equipo, junto a artistas de distintas disciplinas. Escultores locales participaron en la creación de máscaras y elementos visuales que serán parte de un universo alejado del realismo cotidiano.
Las locaciones refuerzan esa búsqueda. Además de Tandil, el equipo filmará en las cuevas de Barker y en un antiguo neuropsiquiátrico de Benito Juárez. No son fondos decorativos: esos espacios fueron elegidos para cargar de atmósfera una historia que busca incomodar las certezas del espectador.
Sin grandes presupuestos, pero con tiempo, herramientas y trabajo compartido, “Gunay” intenta demostrar que el cine local puede pensar en grande. El rodaje empieza en los próximos días y deja una pregunta abierta: ¿cuántas historias todavía pueden salir de Tandil si alguien se anima a filmarlas?
Sin grandes presupuestos, pero con tiempo, herramientas y trabajo compartido, “Gunay” intenta demostrar que el cine local puede pensar en grande

