La calle Quequén tendrá movimiento desde este martes y el tránsito ya no circulará igual en el tramo entre Holmberg y Fidanza. Allí comenzarán las tareas de movimiento de suelo previas a la construcción de cordón cuneta, una intervención que obligará a prestar atención a la señalización y a las restricciones parciales de circulación.
La obra no implica un corte total informado, pero sí puede modificar el recorrido habitual de quienes usan esa zona para salir del barrio, llegar a sus casas o conectar con otras calles cercanas. La recomendación es simple: bajar la velocidad, anticipar demoras y respetar las indicaciones del personal y la cartelería que se disponga durante los trabajos.
El primer paso será el movimiento de suelo, una etapa necesaria antes de avanzar con el cordón cuneta. Aunque desde afuera parezca que recién empieza “la obra de verdad”, es justamente en esta instancia cuando aparecen máquinas, cambios en la calzada y una convivencia más incómoda entre vehículos, peatones y frentistas.
Para Tandil, la novedad tiene una escala bien concreta: Quequén, entre Holmberg y Fidanza, será un punto a mirar desde este martes. Quienes circulen por allí deberán contemplar restricciones parciales, especialmente en horarios de trabajo, y evaluar recorridos alternativos si necesitan pasar con urgencia.
Las obras barriales suelen abrir la misma discusión: nadie quiere demoras frente a su casa, pero tampoco calles que queden pendientes durante años. Esta vez, el dato útil es claro: si tu recorrido pasa por Quequén, conviene salir con unos minutos extra y no improvisar cuando ya estés frente a las máquinas.
La obra no implica un corte total informado, pero sí puede modificar el recorrido habitual de quienes usan esa zona para salir del barrio





