Una compra cotidiana puede depender de algo tan básico como poder hacerse entender. Comerciantes de Tandil participaron de una capacitación gratuita en Lengua de Señas, realizada en la Cámara Empresaria de Tandil. La propuesta buscó acercar herramientas de comunicación para una atención más accesible en los comercios de la ciudad.
Según informó La Ciudad, la primera jornada tuvo instancias el martes y el jueves, con acceso libre y gratuito. El dato no es menor: no se trató de una actividad cerrada ni de un beneficio exclusivo para grandes locales, sino de una invitación abierta para quienes trabajan detrás de un mostrador, reciben consultas o atienden al público todos los días.
La Lengua de Señas no es un detalle decorativo de la atención al cliente. Para una persona sorda, encontrar a alguien que pueda establecer una comunicación básica puede cambiar por completo una experiencia que, de otro modo, queda atravesada por barreras, explicaciones a medias o la necesidad de depender de otra persona.
En una ciudad donde los comercios de cercanía siguen siendo parte de la rutina —desde una compra rápida hasta un trámite o una consulta—, incorporar recursos de accesibilidad también habla de cómo Tandil elige vincularse. No hace falta convertir cada local en un instituto: aprender nociones elementales, conocer formas de saludar, preguntar o indicar puede ser un primer paso concreto.
La actividad deja además una pregunta que excede a quienes asistieron: ¿la accesibilidad tiene que aparecer solo cuando alguien la reclama o debería formar parte de la atención habitual? La capacitación ya abrió una puerta. Ahora el desafío es que esas herramientas no queden en una jornada, sino que lleguen al mostrador, a la vidriera y a la conversación diaria.
La propuesta buscó acercar herramientas de comunicación para una atención más accesible en los comercios de la ciudad





