En ocho meses, el Municipio informó una inversión de $787 millones para pavimentar y repavimentar 13 cuadras de Tandil. El número resume el avance del Plan de Pavimentación y Repavimentación 2026 ejecutado con equipos, maquinaria y personal propios, mientras la discusión inevitable aparece sola: cuánto cambia realmente la circulación cotidiana con ese ritmo de obra.
Según el informe de seguimiento municipal, entre enero y agosto se intervinieron 13 cuadras de manera directa, dos de ellas todavía en ejecución. A ese registro se agregan seis cuadras renovadas mediante licitaciones públicas, por lo que el total de calles alcanzadas este año asciende a 19. La inversión de $787 millones corresponde, según precisó la Comuna, a las tareas realizadas por administración municipal.
Los trabajos ya ejecutados incluyeron tramos de Fulton, Saavedra, Catamarca, Independencia, Ituzaingó, San Lorenzo y Tacuarí. En paralelo, siguen en obra dos cuadras de Fray Justo Santa María de Oro, entre Rivadavia y Brandsen y entre Brandsen e Ituzaingó. El próximo paso anunciado es la repavimentación de tres cuadras de Beiró, entre Urquiza y Magallanes.
El plan corre junto a otras intervenciones viales. Por una licitación adjudicada a Galizio Construcciones SRL, el Municipio impulsa un programa de cordón cuneta en 24 cuadras, financiado con recursos del Fondo de Inversión Vial y presupuestado en $715 millones. En Cerro Leones, por ejemplo, comenzó una nueva etapa sobre Fernández, entre Galicia y Maderni. Además, días atrás se destinaron alrededor de $183 millones a insumos para la Planta de Hormigón, entre hierro, piedra, estabilizado y cemento.
La selección de las calles no queda, al menos en el informe oficial, librada al azar. El Gobierno local indicó que evalúa el deterioro estructural y la seguridad vial, la conectividad para colectivos, ambulancias y recolección, la cercanía con escuelas y centros de salud, la densidad de viviendas o comercios y los problemas hidráulicos. También prioriza el llamado cierre de mallas: calles de tierra que conectan avenidas o sectores ya pavimentados.
La cifra es grande y las cuadras tienen nombre propio: ahí está la medida más concreta para cada barrio. La pregunta que queda abierta es si la planificación logrará alcanzar, con la velocidad necesaria, a las calles donde cada lluvia, pozo o desvío ya forma parte de la rutina.
La cifra es grande y las cuadras tienen nombre propio: ahí está la medida más concreta para cada barrio





