En alrededor de una hora cayeron unos 22 milímetros y, en Cerro Leones, el agua volvió a entrar a una vivienda y a un comercio. Juan Cadona, propietario del bar El Cerro sobre avenida Basso Aguirre, relató que el episodio del miércoles reactivó un problema que asegura haber atravesado ya cuatro veces desde que tiene el local.
Este jueves por la tarde, el bar todavía tenía agua sobre los pisos. La situación también puso en duda la apertura del comercio para el espectáculo que estaba previsto esa noche. Según explicó Cadona, el agua baja desde las vías del ferrocarril hacia la calle y termina afectando a distintas propiedades de la cuadra, incluida la vivienda ubicada detrás de su negocio.
El reclamo no es nuevo. El vecino recordó que en abril ya habían advertido una situación similar y que hace cerca de un mes se reunieron con funcionarios municipales en el Club Figueroa. Allí, según contó, cada familia planteó su dificultad particular. En su caso, el pedido apunta a obras que eviten que la lluvia intensa vuelva a convertir la casa y el comercio en una zona inundable.
Cadona reconoció que una solución de fondo demanda planificación y tiempo, pero reclamó al menos medidas provisorias. Cuestionó que los trabajos realizados en el sector, incluido el cordón cuneta casi terminado, no hayan incorporado un desagote que responda al caudal que llega desde la zona de las vías. También señaló que los pedidos se presentan por Mesa de Entradas y que, hasta el jueves, no habían recibido una respuesta a la comunicación realizada tras la tormenta.
El dato expone un contraste: Defensa Civil informó que el fenómeno no había generado inconvenientes generales en la ciudad, pero para una cuadra de Cerro Leones la tormenta dejó otra vez una consecuencia concreta. MeteoTandil registró 27,6 milímetros acumulados durante el miércoles, con cerca de 22 milímetros concentrados en aproximadamente una hora.
La inundación ocurrió, además, a días de la IX Fiesta Popular del Picapedrero, prevista para el domingo 1 de noviembre en la Plaza de la Democracia. La celebración pone en primer plano la identidad de los Barrios de Piedra; el reclamo de los frentistas pone sobre la mesa otra urgencia cotidiana: qué obra hace falta para que una lluvia fuerte no vuelva a frenar la vida del barrio.





