La historia de Cerro Leones vuelve a salir a la plaza, y esta vez no será para quedar quieta. El sábado 10 de octubre, de 10 a 19, la Plaza de la Democracia será sede de la IX Fiesta Popular del Picapedrero: una jornada con recorridos, patios festivos, música, danza y un gran picnic para celebrar una identidad que ayudó a construir Tandil.
La propuesta recupera la memoria de quienes trabajaron la piedra y de un oficio que está profundamente ligado al desarrollo de Cerro Leones y de los llamados Barrios de Piedra. Pero la fiesta no mira solamente hacia atrás: también pone sobre la mesa las luchas sindicales, el crecimiento del barrio, la creación de sus clubes e instituciones y las historias cotidianas que sostienen a la comunidad.
Desde su primera edición, en 2018, la Fiesta Popular del Picapedrero fue pensada como algo más que una fecha en el calendario. Se convirtió en un espacio de encuentro, organización y participación vecinal, donde el patrimonio local deja de ser una palabra de folleto para transformarse en recorrido, conversación y presencia concreta en las calles del barrio.
Durante la jornada habrá una manera distinta de conocer Cerro Leones: un paseo por sitios significativos y puntos vinculados con la historia picapedrera. La programación también incluirá propuestas artísticas y espacios para compartir entre vecinos y visitantes. La idea es simple, pero potente: entender que la piedra no es sólo parte del paisaje tandilense, sino también trabajo, memoria y marca de pertenencia.
La organización destacó el trabajo conjunto entre instituciones barriales, organizaciones sociales, vecinos, vecinas, la Unicen y el Municipio de Tandil. Esa articulación permitió impulsar proyectos y programas para fortalecer la vida comunitaria, además de sostener una demanda histórica: que la identidad picapedrera tenga un reconocimiento visible en el propio barrio mediante obras y acciones que preserven su valor cultural.
La novena edición será, entonces, una invitación a mirar Tandil desde una de sus raíces más firmes. Porque Cerro Leones no sólo guarda historia entre sus piedras: también la sigue escribiendo. ¿Cuántas veces pasamos por el barrio sin detenernos a escuchar todo lo que tiene para contar?
La idea es simple, pero potente: entender que la piedra no es sólo parte del paisaje tandilense, sino también trabajo, memoria y marca de pertenencia



