Septiembre arrancó con otro movimiento hacia arriba en los alimentos: durante la primera semana del mes, los precios subieron 0,8%, según el indicador de la consultora Analytica. El dato llega después de una última semana de agosto con un alza de 0,9% y vuelve a poner a la góndola en el centro de cada cuenta doméstica.
El golpe no fue parejo. En el promedio de las últimas cuatro semanas, las verduras encabezaron las subas con un 9,9%, seguidas por las frutas, que aumentaron 3,5%. Para quien pasa por la verdulería antes de volver a casa, no es una discusión técnica sobre inflación: es la diferencia entre llevar todo lo previsto, reemplazar productos o directamente tacharlos de la lista.
Del otro lado, los rubros de origen animal mostraron avances más moderados. Pescados y mariscos subieron 0,9%, mientras que carnes y derivados registraron un incremento de 0,7%. Que algunos grupos de productos se muevan menos no compensa necesariamente los aumentos de otros: la compra cotidiana se arma con una combinación de alimentos y cada variación altera el total final.
Con este comportamiento inicial, Analytica proyectó una inflación general de 1,8% para septiembre. La estimación va en línea con el Relevamiento de Expectativas de Mercado publicado la semana pasada por el Banco Central, donde los analistas anticiparon que la inflación del mes sería similar a la de agosto.
Para Tandil, donde el presupuesto familiar se recalcula entre almacén, supermercado, feria y verdulería, el dato sirve como una alerta temprana más que como una sentencia: los precios concretos pueden variar según comercio, marca y producto. Pero el patrón ya asoma con claridad: lo fresco fue lo que más se encareció en el inicio del mes. La pregunta que queda sobre la mesa es simple y bastante incómoda: ¿cuánto margen queda para sostener una alimentación variada cuando lo primero que se dispara son las frutas y verduras?
Pero el patrón ya asoma con claridad: lo fresco fue lo que más se encareció en el inicio del mes

