La energía de Tandil está a punto de ganar nuevos caminos bajo tierra. La Usina ultima la puesta en servicio de la Subestación 400, construida en la esquina de Chapaleofú y Jurado, una infraestructura destinada a reforzar la red eléctrica en el norte de la ciudad y a ampliar la capacidad de respuesta del sistema completo.
La obra demandó una inversión superior a los 1.500 millones de pesos, financiada íntegramente con recursos propios de la empresa. No se trata solo de un edificio con transformadores: el proyecto incluyó un anillo subterráneo de 33 kilovoltios de unos seis kilómetros, dos transformadores, equipamiento de maniobra y protección, y la adecuación de líneas de media tensión que llevarán electricidad a distintos sectores.
El punto estratégico está al norte de la Ruta 226, una zona donde crecieron los desarrollos habitacionales y los emprendimientos, y donde la expansión urbana sigue proyectándose hacia Circunvalación. La nueva estación reducirá la tensión de 33.000 a 13.200 voltios para incorporarla a la red de distribución local y atender nuevas demandas a medida que el área siga creciendo.
La clave está en la configuración anillada. Si una parte de la red requiere una intervención o atraviesa una contingencia, la Usina tendrá más alternativas para aislar sectores, modificar la alimentación y conducir energía por otros recorridos. Según explicó Martín Reclusa, capataz de Subestaciones, esa flexibilidad no queda limitada a quienes vivan cerca de Chapaleofú y Jurado: puede aportar herramientas operativas ante inconvenientes en zonas como el Dique, La Movediza u otros puntos de Tandil.
Además, la subestación contará con telecomando, un sistema que permitirá operarla y supervisarla a distancia. Con los trabajos electromecánicos prácticamente terminados y las últimas adecuaciones sobre líneas de 13,2 kV en marcha, la obra se acerca a su incorporación al sistema. La pregunta será cuánto se nota esta inversión cuando la ciudad pida más energía y la red tenga que responder sin margen para improvisar.
La energía de Tandil está a punto de ganar nuevos caminos bajo tierra





