Una manzana que durante años fue sinónimo de preocupación en Villa Italia ahora tiene cartel de venta y precio: US$1,6 millones. Parte del predio del exPoliclínico Ferroviario salió al mercado como un macrolote de 35 terrenos comercializables, una novedad que fue recibida con expectativa por frentistas que sostuvieron reclamos por la seguridad y el estado del lugar.
El espacio está ubicado entre Sáenz Peña, Dufau, Vigil y Basílico. Según la información de comercialización a la que accedió El Eco, la manzana completa tiene 16.874,01 metros cuadrados, equivalentes a 1,68 hectáreas. Aunque el plano contempla 39 lotes, son 35 los que se ofrecen para desarrollo e inversión.
La venta admite tres caminos: el paquete completo, pensado para desarrolladores urbanos, loteadores o inversores; la compra por fracciones o medias manzanas; y la comercialización individual de lotes para uso residencial o pequeñas inversiones. El dato que mueve la conversación en el barrio no es solamente el valor: es que un predio largamente señalado por sus problemas podría tener una nueva etapa.
Santiago Lhomy, vecino y referente de los frentistas que reclamaron por el cerramiento, contó que la aparición del cartel generó movimiento inmediato entre quienes viven cerca. También remarcó que, desde que se cerró la estructura principal en marzo, bajaron las entradas y salidas de personas al lugar. El cerramiento se concretó después de una intimación municipal y de reclamos vecinales reiterados.
La tranquilidad, de todos modos, no borra otros temas de seguridad que los vecinos planean llevar al Foro correspondiente. Lhomy mencionó situaciones que preocupan en Villa Italia norte, en Quintana al 800 y alrededor de una vivienda de Maritorena, siempre desde la mirada de los frentistas y con pedidos de mayor presencia preventiva.
La venta no garantiza por sí sola qué se construirá ni cuándo cambiará el paisaje urbano. Pero pone sobre la mesa una posibilidad concreta: que casi una hectárea y media sobre una arteria clave de Villa Italia deje de ser un foco de reclamos y pase a integrarse de otra manera al barrio. La discusión que viene es inevitable: ¿qué desarrollo necesita esa zona y cómo se asegura que el cambio también mejore la vida cotidiana de quienes ya viven ahí?
El dato que mueve la conversación en el barrio no es solamente el valor: es que un predio largamente señalado por sus problemas podría tener una nueva etapa

