La noche que llevó a Die Toten Hosen otra vez a Tandil terminó con reclamos que excedieron por completo al recital. Seguidores que viajaron desde distintos puntos del país denunciaron públicamente presuntos incumplimientos en paquetes que incluían traslados, entradas y otros servicios vinculados a la fecha del lunes en el Club Unión y Progreso.
El show fue un hito para la ciudad: localidades agotadas, público llegado incluso desde Alemania y una fecha de despedida de Argentina que tuvo a Katarro Vandaliko y Feine Sahne Fischfilet como bandas invitadas. Pero, una vez terminado el recital, comenzaron a circular mensajes de personas que afirman haber pagado paquetes para asistir y no haber recibido algunas de las prestaciones prometidas.
Según los testimonios recogidos por este medio, los servicios ofrecidos incluían micros desde Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Tandil y el regreso, entradas para el concierto y, en ciertos casos, actividades de previa, estadía o comida. Parte de los denunciantes sostuvo que llegó al momento del recital sin las entradas que esperaba recibir. Otros reclamaron que los micros de vuelta no habrían podido iniciar el viaje porque el servicio no estaría abonado.
En medio de esas acusaciones, los restantes integrantes de Katarro Vandaliko difundieron un comunicado. Allí expresaron que tomaron conocimiento de los reclamos después del show y mencionaron versiones sobre comida abonada y no entregada, pasajeros que no habrían viajado y entradas que no habrían sido entregadas. También señalaron que podrían aparecer más situaciones.
La banda hizo una diferenciación central: indicó que la organización del viaje, la recepción de dinero y los asuntos asociados fueron asumidos “a título personal” por uno de sus integrantes, Matías, identificado artísticamente como Matt Buzz, y no por Katarro Vandaliko ni en representación del grupo. A su vez, aclararon que las redes de la banda son administradas únicamente por él y que las comunicaciones emitidas desde esas cuentas sobre este episodio no representan la postura de los demás músicos.
Por ahora, los hechos expuestos corresponden a reclamos y testimonios de personas que aseguran haber sido afectadas; no se informó en el material disponible una resolución formal sobre esas denuncias. La pregunta que queda flotando después de una fecha histórica para Tandil es incómoda: ¿qué mecanismos deberían existir para que un viaje colectivo a un show no dependa solamente de la confianza?
Parte de los denunciantes sostuvo que llegó al momento del recital sin las entradas que esperaba recibir



