La Escuela Técnica N°2 de Tandil acaba de abrir una puerta de casi 19 mil kilómetros. La institución “Ing. Felipe Senillosa” firmó un acuerdo de cooperación educativa con la Escuela de Electrónica y Vocacional de Dalian, una ciudad china reconocida por su peso industrial, portuario y tecnológico.
El vínculo se formalizó el jueves 24 de septiembre durante un encuentro virtual del que participó el intendente Miguel Lunghi. El convenio propone intercambiar programas de formación, metodologías de trabajo y experiencias académicas entre ambas escuelas, con una prioridad concreta: explorar conocimientos vinculados a la movilidad híbrida y eléctrica.
No es un detalle menor para Tandil. La formación técnica local tiene una relación histórica con la industria metalmecánica y con un mercado laboral que cambia cada vez más rápido. Mientras los vehículos eléctricos, híbridos y nuevas formas de producción ganan lugar en el mundo, el desafío para las escuelas no es solamente enseñar lo que hoy se usa: también preparar a estudiantes para tecnologías que todavía están llegando.
Lunghi remarcó que el objetivo es que los acuerdos internacionales se traduzcan en proyectos tangibles. Según planteó, Tandil y Dalian tienen perfiles distintos pero complementarios: una ciudad con tradición educativa e industrial y otra que funciona como polo tecnológico e industrial de enorme escala. La apuesta es que ese diálogo deje herramientas concretas para docentes y alumnos.
La directora de la Técnica N°2, María Inés Abraham, definió el convenio como un puente hacia el futuro de los jóvenes. Desde Dalian, el director Ma Yi también celebró la firma como el inicio de una cooperación más profunda entre las instituciones.
La gestión fue impulsada por la Oficina de Relaciones Internacionales del Municipio, representada por Marcela Petrantonio y Tomás Bontempo, dentro de una agenda de cooperación que Tandil viene desarrollando con la ciudad china. El próximo paso esperado es recibir en la ciudad a representantes de Dalian para continuar el trabajo conjunto. La firma ya está hecha; ahora la pregunta es cómo se convierte ese puente internacional en formación que se note en los talleres y, más adelante, en el trabajo de quienes hoy están aprendiendo.





