Siete de cada diez jóvenes tienen un empleo irregular, están desempleados o permanecen inactivos. El dato surge de un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) y vuelve a poner en primer plano una realidad que atraviesa a miles de familias: para una parte enorme de la juventud, conseguir estabilidad laboral no es el punto de partida sino una meta cada vez más lejana.
El número no habla solamente de quienes buscan trabajo y no lo encuentran. También incluye a jóvenes con ocupaciones informales o precarias, sin la regularidad que permite proyectar ingresos, alquilar, estudiar con continuidad o pensar una independencia posible. La discusión sobre “falta de experiencia” queda corta cuando la precariedad aparece como regla para una mayoría.
El informe también marca una brecha fuerte en el acceso a la educación. Mientras el 41,2% de los jóvenes de sectores medios altos estudia exclusivamente, ese porcentaje cae al 15,6% entre quienes provienen de hogares de menores recursos. No es una diferencia menor: muestra que estudiar sin tener que salir a generar ingresos sigue siendo un privilegio y no una condición garantizada.
Para Tandil, el dato interpela de cerca a quienes terminan la secundaria, cursan una carrera, hacen changas o encadenan trabajos temporarios. La ciudad tiene propuestas educativas, actividad comercial, servicios y sectores productivos en movimiento, pero el informe no aporta cifras específicas locales. Por eso no corresponde trasladar el 7 de cada 10 de forma automática a Tandil; sí usarlo como alerta sobre un problema que se reconoce en conversaciones cotidianas.
La brecha laboral y educativa se retroalimenta: quien necesita trabajar temprano suele tener menos tiempo y recursos para sostener estudios; quien no logra capacitarse enfrenta después peores condiciones para insertarse. La pregunta no es solo cuántos jóvenes quieren trabajar o estudiar, sino qué oportunidades reales tienen para hacer ambas cosas sin que una cancele a la otra.
La brecha laboral y educativa se retroalimenta: quien necesita trabajar temprano suele tener menos tiempo y recursos para sostener estudios;
