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El sendero que le encuentra otro perfil a Tandil

Entre rocas, árboles y un arroyo, El Hueco del Silencio regala una vista inesperada de Tandil y deja una pregunta sobre el avance urbano.

El sendero que le encuentra otro perfil a Tandil
· 1 min de lectura

A pocos metros del movimiento urbano, Tandil tiene un recorrido que obliga a mirar la ciudad desde otro lado. Entre árboles, grandes rocas y sierras, el sendero conocido como El Hueco del Silencio propone una salida breve de la rutina: caminar, cruzar un arroyo, ganar altura y descubrir una postal que no aparece desde la vereda ni desde el auto.

El atractivo no está solamente en llegar. El camino arma su propia secuencia: primero el paisaje serrano se impone sobre el ruido de la ciudad; después aparece el desnivel, las piedras y el agua; finalmente, desde un punto elevado, Tandil queda a la vista con una perspectiva inesperada. Es la clase de recorrido que confirma que la ciudad no termina donde terminan las calles asfaltadas.

La vuelta suma otra imagen que también dice mucho del presente local. El sendero vuelve a encontrarse con Tandil en un sector donde las construcciones avanzan sobre el paisaje natural. La postal combina sierras, vegetación y casas cada vez más cerca: una convivencia que puede resultar atractiva para quien busca vistas, pero que abre una discusión inevitable sobre cómo crece la ciudad.

Para quienes viven acá, el dato tiene peso propio. Tandil suele venderse por sus sierras, pero no siempre es fácil encontrar recorridos que permitan sentirlas sin irse demasiado lejos. Este trayecto concentra varias de las escenas que definen al paisaje local: roca, monte, agua y una panorámica urbana que cambia por completo según desde dónde se la mire.

El Hueco del Silencio no es solo una caminata para sacar fotos. También es una invitación a registrar qué queda del entorno natural cuando el desarrollo urbano avanza hacia los bordes. ¿Tandil está aprovechando su paisaje o está llegando tarde a cuidarlo?

Lo que se sabe hasta ahora
01El Hueco del Silencio propone caminar, cruzar un arroyo, ganar altura y descubrir una postal de Tandil.
02Desde un punto elevado, Tandil queda a la vista con una perspectiva inesperada.
03El sendero vuelve a encontrarse con Tandil donde las construcciones avanzan sobre el paisaje natural.
04El recorrido invita a registrar qué queda del entorno natural ante el avance urbano hacia los bordes.

Es la clase de recorrido que confirma que la ciudad no termina donde terminan las calles asfaltadas

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