Seis liebres europeas muertas, seis perros galgo y ninguna autorización: ese fue el saldo de un operativo del Comando de Prevención Rural Tandil en una zona rural del partido, donde tres hombres fueron aprehendidos por presunta caza furtiva.
El procedimiento se activó tras un llamado recibido en la dependencia policial. Al llegar al predio, los efectivos constataron que los tres sujetos estaban realizando actividad de caza junto a seis perros de raza galgo. Según informó el Comando de Prevención Rural, los hombres no contaban con permiso del propietario del campo ni con la licencia de caza correspondiente.
Durante la intervención fueron secuestradas y decomisadas seis piezas de liebre europea sin vida. Los involucrados, domiciliados en los barrios Tunas y Villa Aguirre, quedaron alcanzados por actuaciones administrativas y contravencionales vinculadas a la actividad detectada.
El caso tomó intervención del Juzgado de Faltas Local y del Ministerio de Desarrollo Agrario. Las actuaciones fueron labradas por infracciones a los artículos 268, 273 inciso K, 274 y 277 inciso A de la Ley 10.081, que regula aspectos de la caza y la protección de la fauna en la provincia de Buenos Aires.
La escena vuelve a poner sobre la mesa una discusión que en la ruralidad tandilense aparece cada vez que hay controles: no se trata solamente de salir al campo con perros, sino de hacerlo con autorización y dentro de las reglas vigentes. La pregunta es simple: ¿alcanza con perseguir estas prácticas cuando ya ocurrieron o hacen falta más controles preventivos?
Durante la intervención fueron secuestradas y decomisadas seis piezas de liebre europea sin vida





