El Municipio prepara la licitación para instalar una planta de asfalto en frío destinada, principalmente, a atacar uno de los clásicos que más fastidian a quienes manejan, caminan o andan en moto por Tandil: los baches. La iniciativa es la segunda etapa del plan de inversión financiado con los recursos obtenidos por la venta del predio de Santamarina 450.
La planta será instalada en el predio de Vialidad, el mismo espacio donde ya funciona la nueva planta de hormigón municipal. La diferencia no es menor: mientras el hormigón abastece obras, el nuevo equipamiento apunta a ampliar la capacidad operativa para tareas de mantenimiento vial, con el bacheo como prioridad.
Según explicó el director del área, Mauro Ortega, los pliegos de la licitación están elaborados desde hace aproximadamente un mes. Pero el expediente todavía no puede pasar a la etapa de convocatoria: antes debe superar una instancia de evaluación medioambiental. Hasta que esa aprobación no llegue, la licitación queda en pausa.
El dato importa porque no se trata solamente de sumar una máquina al inventario municipal. Tener producción propia de asfalto en frío podría darle al área de Vialidad más herramientas para organizar reparaciones y responder a los deterioros de la red urbana. La promesa, en términos simples, es contar con mayor capacidad para intervenir sin depender exclusivamente de soluciones externas.
Para Tandil, donde cada calle rota se vuelve conversación de almacén, grupo de WhatsApp y volante esquivado, el punto decisivo será otro: cuándo la planta pase del proyecto a las cuadrillas y qué alcance real tendrá en los barrios. La planta de hormigón ya está operativa; ahora la evaluación ambiental define el próximo semáforo. ¿Alcanza con más equipamiento o también hace falta un plan visible de prioridades calle por calle?
Hasta que esa aprobación no llegue, la licitación queda en pausa





