Dos músicos, computadoras, disparadores y ningún cable dictando por dónde moverse: Nahuel Briones estrenará este jueves 17 de septiembre en Tandil un formato de dúo pensado para sonar con la intensidad de una banda completa. La cita será en Macanudo, antes de que la gira siga por Mar del Plata y Necochea.
Briones llegará acompañado por Iván Kovacs, a cargo de computadora, guitarra, coros y disparadores de baterías electrónicas. El cantante alternará entre guitarra eléctrica y acústica en un show diseñado para que ambos puedan cambiar de instrumento, intervenir sonidos en tiempo real y desplazarse por el escenario sin quedar atados a un micrófono o a una maraña de cables.
La diferencia, según el propio músico, no está solamente en achicar una formación grande. La búsqueda fue construir una propuesta nueva. Durante la última década, Briones se había movido entre dos extremos: tocar con una banda numerosa o hacerlo completamente solo con su guitarra. La crisis económica argentina, admite, empujó la necesidad de encontrar otra alternativa. Pero ese condicionante terminó abriendo una posibilidad artística que hoy siente propia.
El debut será total en Tandil. El repertorio recorrerá canciones de todos sus discos e incluirá algunas novedades, con arreglos preparados específicamente para esta configuración. La promesa es que dos personas puedan sostener el volumen, el pulso y la energía de un concierto más grande, sin que el formato parezca una versión recortada.
Briones también llega con una idea clara sobre su música: aunque alguna vez la definió como rock/pop, siente que en vivo el costado rockero gana terreno. Calcula que entre el 60 y el 70 por ciento de su obra entra allí, aunque convive con boleros, tangos y canciones electrónicas. Para él, las viejas fronteras entre géneros perdieron fuerza: a alguien puede gustarle el metal extremo y también una canción suave, sin pedir permiso a ninguna tribu.
Macanudo será el primer público en ver qué pasa cuando un dúo se propone no sonar a dúo. Las entradas están disponibles a través de Passline. ¿La tecnología achica los shows o, bien usada, les abre otra puerta?
La promesa es que dos personas puedan sostener el volumen, el pulso y la energía de un concierto más grande

