CulturaKatarro Vandálikomúsica tandilenseEl lado B del corazón

Katarro Vandáliko quiere ser faro de artistas tandilenses

Katarro Vandáliko vuelve a Tandil con disco nuevo y una meta: ser referencia para quienes hoy hacen música en la ciudad.

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Katarro Vandáliko quiere ser faro de artistas tandilenses

Katarro Vandáliko vuelve a Tandil este sábado con un disco nuevo y una idea que excede largamente el escenario: convertirse en un faro para los artistas locales que están buscando su lugar. La banda presentará oficialmente El lado B del corazón, un trabajo que llega acompañado por una historia de más de tres décadas de independencia, recorrido y pertenencia.

Matt Buzz, integrante de Katarro Vandáliko, repasó los 35 años de una formación que atravesó cambios de época sin soltar su identidad. La vuelta a Tandil no aparece solamente como una fecha en la agenda: también es un reencuentro con una ciudad vinculada al camino de la banda y con una escena que sigue produciendo música, aunque muchas veces con recursos limitados y escasa visibilidad.

La frase que resume ese espíritu es directa: “Quiero que Katarro sea el faro para los artistas tandilenses”. No plantea una competencia por el centro de la escena, sino una posición de acompañamiento. En una ciudad donde los proyectos musicales suelen sostenerse entre ensayos después del trabajo, salas autogestionadas, difusión por redes y amistades que empujan, que una banda con 35 años de trayectoria mire hacia quienes recién arrancan tiene un peso concreto.

El lado B del corazón pone sobre la mesa esa otra cara del recorrido artístico: la que no siempre entra en una foto promocional. Están los años de insistencia, las decisiones de mantenerse independientes y la necesidad de construir comunidad para que una canción no quede encerrada en una sala de ensayo. Katarro Vandáliko vuelve con material nuevo, pero también con una conversación abierta sobre qué condiciones necesita Tandil para que sus artistas puedan crecer sin tener que irse para ser escuchados.

Para el público local, la presentación será una oportunidad de ver en vivo a una banda con historia y de medir cuánto sigue latiendo esa conexión. Para quienes hacen música en Tandil, puede ser algo más simple y más importante: una señal de que el recorrido propio también vale, incluso cuando no hay atajos. ¿Puede una banda consolidada ayudar a que la próxima generación encuentre su propio escenario?