El índice general dio 1,7% en agosto, pero vivir puertas adentro fue bastante más caro. Según informó el INDEC, la inflación acumuló 21,3% en los primeros ocho meses de 2026 y alcanzó una variación interanual de 39,6%.
La cifra mensual puede sonar moderada frente a otros períodos, pero el promedio nacional no cuenta igual la historia de cada gasto. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la división que más aumentó durante agosto: 2,8%, más de un punto por encima del IPC general. Educación quedó segunda, con una suba de 2,5%.
El dato tiene una traducción inmediata para cualquier hogar tandilense: los gastos que no se pueden patear suelen correr más rápido que el promedio. Alquiler, luz, gas, transporte público y medicina prepaga estuvieron entre los rubros que impulsaron las subas de los precios regulados, que avanzaron 2,2% en el mes.
El IPC Núcleo, que excluye precios estacionales y regulados, marcó 1,8%. Allí pesaron especialmente los alquileres de vivienda y los servicios culturales. Del otro lado, los precios estacionales bajaron 0,9%, empujados por paquetes turísticos y prendas de vestir, aunque las subas de verduras, tubérculos, legumbres y frutas limitaron ese alivio.
Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a ser el rubro de mayor incidencia mensual en todas las regiones del país. Pan y cereales, frutas y verduras explicaron buena parte de ese impacto. Recreación y cultura no tuvo variación a nivel nacional, mientras que prendas de vestir y calzado retrocedió 0,6%.
Para Tandil, donde el costo de sostener una casa, moverse y comer ordena cada vez más el presupuesto familiar, el 1,7% no alcanza para resumir agosto. La pregunta no es solo cuánto dio la inflación: ¿qué parte del gasto cotidiano logró realmente crecer menos que los ingresos?
La cifra mensual puede sonar moderada frente a otros períodos, pero el promedio nacional no cuenta igual la historia de cada gasto

