El Gobierno nacional oficializó un bono extraordinario de hasta $70.000 para jubilados, pensionados y titulares de prestaciones no contributivas durante noviembre. El refuerzo apunta a quienes cobran un haber igual o inferior al mínimo previsional garantizado y será pagado por la ANSES.
La medida quedó establecida en el Decreto 1296/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial. El dato clave está en ese “hasta”: quienes perciban la jubilación mínima recibirán el monto completo, mientras que quienes cobren por encima de ese piso accederán solamente a la suma necesaria para llegar al valor de la mínima más los $70.000.
Es decir, no habrá un pago uniforme para todos los beneficiarios. El bono funciona como un complemento escalonado: si el haber supera el mínimo, ANSES calculará cuánto falta para alcanzar ese tope y pagará esa diferencia. Por eso, antes de hacer cuentas o esperar un monto fijo, conviene revisar cuál es el haber que se cobra habitualmente.
El alcance incluye a titulares de prestaciones contributivas, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), pensiones no contributivas por vejez, invalidez y madres de siete hijos o más. También contempla otras pensiones no contributivas y pensiones graciables cuyo pago esté a cargo de ANSES. Para recibirlo, la prestación deberá estar vigente durante noviembre.
Según establece el decreto, el refuerzo tendrá carácter no remunerativo. No podrá sufrir descuentos ni será computable para otros conceptos. Para muchas familias de Tandil que dependen de una jubilación o pensión, el anuncio impacta de lleno en una cuenta cotidiana: medicamentos, alimentos, tarifas y traslados no esperan a que cierre el mes.
El bono suma alivio, pero también deja una discusión abierta: cuando el refuerzo extraordinario se vuelve una pieza recurrente del ingreso, ¿alcanza con celebrar el pago o hay que mirar de frente cuánto rinde realmente el haber mensual?
Es decir, no habrá un pago uniforme para todos los beneficiarios



