Una fuente que nació como agradecimiento vuelve a convocar a Tandil. Este domingo 27 de septiembre, desde las 17:30, el Municipio y la colectividad vasca local realizarán una jornada de puesta en valor de la tradicional Fuente de los Vascos, ubicada en Ayacucho y Guayaquil.
La propuesta reunirá al intendente Miguel Lunghi, integrantes del centro vasco Gure Etxea, bailes típicos vascos y a la Banda Municipal de Música. No se trata sólo de recuperar un rincón urbano: la fuente condensa una historia de pertenencia, trabajo colectivo y gratitud hacia la ciudad que recibió a generaciones de familias vascas.
La obra tiene un recorrido que explica por qué sigue siendo una referencia para la comunidad. Aunque Gure Etxea se constituyó en 1949, la idea de dejar una marca material de ese vínculo con Tandil había quedado pendiente. Recién a comienzos de la década de 1970, la Comisión Directiva de la colectividad impulsó el proyecto, mientras que el Municipio ofreció el espacio y los socios aportaron los materiales necesarios.
El arquitecto Gaspari y el ingeniero Ferraginni estuvieron a cargo de la construcción. La piedra fundacional se colocó el 4 de abril de 1973, en coincidencia con el 150º aniversario de Tandil, y la inauguración formal llegó el 2 de diciembre de ese mismo año. Más de medio siglo después, esa secuencia vuelve a tener presente: una obra pensada por vecinos, levantada con aportes de vecinos y entregada a toda la ciudad.
Las columnas todavía guardan el mensaje que define su origen: “Euskaldunak Tandil'ko erriari” y “Los vascos al pueblo de Tandil”. Este domingo, esa inscripción dejará de ser apenas una frase tallada para recuperar voz, música y encuentro. La pregunta queda servida: ¿cuántos lugares que atravesamos todos los días conocemos realmente por la historia que cargan?
Una fuente que nació como agradecimiento vuelve a convocar a Tandil

