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Frankenstein salió de la biblioteca y se estampó en Tandil

Jóvenes de ATAD transformaron Frankenstein y poemas de Pizarnik en bolsas y cubrelibros, tras un trabajo junto a la Sala Abierta de Lectura.

Frankenstein salió de la biblioteca y se estampó en Tandil
· 2 min de lectura

Frankenstein dejó las páginas, pasó por la serigrafía y terminó convertido en bolsas de tela y cubrelibros hechos por jóvenes de Tandil. Alumnos de ATAD entregaron en la Sala Abierta de Lectura una serie limitada de productos textiles nacidos de un trabajo conjunto que empezó a principios de año. No fue una actividad de cierre con manualidad incluida: los chicos y chicas de entre 11 y 18 años asumieron el rol de diseñadores y productores de piezas únicas, con literatura, imagen y oficio de por medio.

La experiencia unió los programas Multiverso Shelley y Mujeres y Poesía de la Sala Abierta de Lectura con Tinta y Tiempo, el proyecto que ATAD sostiene desde hace cuatro años. La propuesta llevó a los participantes a leer, mirar, elegir símbolos, crear imágenes y resolver cómo trasladar todo eso a una tela. El resultado tiene dos universos visuales: uno atravesado por el terror gótico de Frankenstein y otro inspirado en la poesía de Alejandra Pizarnik.

La directora de la Sala Abierta de Lectura, Lucía Veiga, explicó que el proyecto fue pensado con etapas durante todo el año. En el recorrido dedicado a Mary Shelley hubo lectura de la novela, aproximación a la autora y visualización de versiones cinematográficas para abordar el concepto de multiverso gótico. En paralelo, el eje de poesía propuso mesas de exploración con textos y objetos: de ahí salieron versos y elementos simbólicos que después encontraron lugar en los diseños.

Detrás de cada bolsa o cubrelibro hubo bastante más que una buena idea. Rodrigo Achaval, docente de artes visuales y preceptor de ATAD, detalló que la serigrafía fue la técnica central. Las imágenes originales fueron creadas por los propios estudiantes mediante collage y fotografía, antes de pasar a la impresión en serie. El Instituto Profesorado de Arte de Tandil acompañó el proceso pedagógico, mientras que El Galpón Serigrafía aportó apoyo en el revelado de los marcos, una de las instancias más complejas. La docente jubilada Gabriela Mendiburu sumó sus máquinas de coser y guió la confección final.

Para Juan Olano, docente de ATAD, la clave está en que la técnica no aparezca aislada: la serigrafía también cuenta historias, recupera memoria y abre conversación. Tinta y Tiempo ya había trabajado sobre René Lavand, los pueblos originarios de la región y los picapedreros de las canteras. Esta vez, el puente fue entre libros, telas e instituciones. En una ciudad que suele discutir cómo acercar a los adolescentes a la lectura, la respuesta apareció estampada: quizá no alcance con recomendar un clásico; también hay que darles la posibilidad de hacerlo propio.

Lo que se sabe hasta ahora
01Alumnos de ATAD crearon bolsas de tela y cubrelibros junto a la Sala Abierta de Lectura.
02Las piezas combinan el terror gótico de Frankenstein y la poesía de Alejandra Pizarnik.
03Los estudiantes crearon imágenes mediante collage y fotografía antes de la impresión en serie.
04El proyecto articuló lectura, serigrafía, confección e instituciones de Tandil.

La experiencia unió los programas Multiverso Shelley y Mujeres y Poesía de la Sala Abierta de Lectura con Tinta y Tiempo , el proyecto que ATAD sostiene desde hace cuatro años

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