El Espacio INCAA UNICEN propone una doble parada de cine argentino con historias que, por caminos muy distintos, hablan de lo que se pierde y de lo que todavía puede recuperarse. La programación reúne “La Casa”, protagonizada por Diego Peretti, César Troncoso, Fabián Arenillas, Mariano Argento y Guillermo Arengo, y el documental “Para hacer una película solo hace falta un arma”.
En “La Casa”, Hugo Vaca atraviesa una situación que puede resultar demasiado cercana para cualquiera que haya sentido la incertidumbre laboral. Después de muchos años en una multinacional, es despedido y queda frente a un mercado de trabajo hostil. Desesperado, acepta una propuesta que parece una salida: vender su vivienda, valuada en un millón de dólares, por la mitad de su valor, aunque podrá seguir viviendo allí hasta su muerte. El acuerdo, sin embargo, empieza a mostrar que el precio de quedarse puede ser mucho mayor que el de irse.
La otra película mira hacia atrás, pero no desde la nostalgia cómoda. “Para hacer una película solo hace falta un arma” parte de un hallazgo en la Universidad Nacional de Córdoba: decenas de latas con films estudiantiles realizados en las décadas de 1960 y 1970, que se creían perdidos durante la dictadura. Medio siglo después, esas imágenes recuperan la energía de una generación y también el corte abrupto de sus proyectos y sueños.
La combinación deja una pregunta incómoda flotando entre la sala y la calle: qué pasa cuando una casa deja de ser refugio, y qué pasa cuando las imágenes que parecían borradas vuelven a ocupar pantalla. Una ficción sobre la precariedad, un documental sobre memoria y dos relatos atravesados por decisiones que no se toman en igualdad de condiciones.
Las entradas pueden adquirirse en la boletería de la sala. La información difundida indica que el domingo 8 de noviembre no habrá función por un evento y que el lunes 9 no habrá función por el feriado nacional. Para el público tandilense, la programación suma una oportunidad para ver cine argentino en pantalla grande y discutir después lo que una película deja cuando terminan los créditos.
Porque a veces una casa no es solo una casa, y unas latas olvidadas pueden contener una parte entera de la historia. ¿Cuál de las dos historias te interpela más?
Medio siglo después, esas imágenes recuperan la energía de una generación y también el corte abrupto de sus proyectos y sueños





