Una fuente que debería ser parte de la postal de El Cerrito hoy es, según denuncian vecinos y visitantes, una pérdida constante de agua. En una carta enviada a esta redacción, usuarios habituales del paseo ubicado sobre avenida Avellaneda al 1000 señalaron que la estructura presenta una fuga desde hace meses y reclamaron una intervención municipal.
El planteo no se limita a la fuente. Quienes recorren el espacio para tomar mate, caminar o visitar el monumento al General San Martín describieron un deterioro general del predio: pastizales crecidos, iluminación insuficiente al caer la tarde, mobiliario urbano afectado y senderos de piedra con falta de mantenimiento.
La imagen que cuestionan es incómoda para una ciudad que promociona sus paisajes y paseos públicos. De acuerdo con la carta, el agua que se escapa de la fuente corre hacia el suelo y los desagües urbanos, en lugar de permanecer contenida o integrada al sistema del monumento. Los vecinos hablan de miles de litros desperdiciados, aunque no aportaron una medición técnica que permita cuantificar la pérdida.
El Cerrito ocupa un lugar particular en la rutina del barrio y de quienes buscan una vista distinta de Tandil sin irse a los circuitos turísticos más transitados. Por eso el reclamo apunta a algo más amplio que reparar una pérdida: piden recuperar un espacio verde de uso cotidiano antes de que el deterioro termine alejando a familias, caminantes y visitantes.
Los vecinos solicitan que Obras Sanitarias o el área municipal que corresponda revise la fuente y avance con tareas de mantenimiento integral. La pregunta queda abierta: ¿cuánto tiempo puede seguir perdiéndose agua en un paseo histórico antes de que alguien cierre la llave?
La imagen que cuestionan es incómoda para una ciudad que promociona sus paisajes y paseos públicos

