De la Técnica N° 1 a la Catedral de Azul
Pablo Guerrero, nacido en Tandil, fue ordenado sacerdote en la Catedral de Azul. Su vocación empezó a los 19 años, cuando iba a la Técnica N° 1. Todavía.

A los 19 años, mientras cursaba en la Escuela Técnica N° 1 de Tandil, Pablo Guerrero empezó a recorrer un camino que terminó casi tres décadas después frente al altar. El tandilense fue ordenado sacerdote el pasado 17 de agosto en la Catedral de Azul, a los 49 años.
La noticia tiene una fuerza particular por el tiempo que condensa: no se trata de una decisión repentina ni de una historia armada para una foto. La vocación de Guerrero nació durante su etapa de estudiante secundario y continuó hasta llegar a la ordenación sacerdotal, uno de los momentos centrales para quien elige esa vida dentro de la Iglesia Católica.
Para Tandil, el dato también conecta dos escenas que parecen lejanas pero forman parte de la misma biografía: las aulas de una escuela técnica local y la Catedral de Azul. En una ciudad donde la educación, las comunidades religiosas y los vínculos de cercanía siguen teniendo peso en la vida cotidiana, la historia pone nombre propio a una búsqueda sostenida durante años.
Guerrero es oriundo de Tandil y su ordenación se realizó en Azul, ciudad cabecera de la diócesis a la que pertenece el distrito. La ceremonia del 17 de agosto marca el inicio formal de su tarea sacerdotal, después de un proceso cuya semilla, según se informó, apareció cuando todavía era adolescente.
La distancia entre los 19 y los 49 años no se mide sólo en tiempo: muestra cuánto puede durar una convicción antes de convertirse en una elección de vida. En tiempos de decisiones rápidas y resultados inmediatos, su recorrido deja una pregunta abierta para Tandil: ¿cuántas vocaciones, de cualquier tipo, empiezan en silencio mucho antes de que los demás las vean?
La vocación de Guerrero nació durante su etapa de estudiante secundario y continuó hasta llegar a la ordenación sacerdotal



